La sufridera defensiva del Athletic

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El conjunto rojiblanco reduce la sangría de goles recibidos, pero concede en exceso durante una hora y solo le llega para puntuar in extremis

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Yuri volvió a ejercer en el centro de la defensa debido a las ausenciasLUIS TEJIDO / EFE
La sufridera defensiva del Athletic

La asignatura pendiente del Athletic en este 2026 estaba en la defensa porque en lo ofensivo al menos tenía pegada. En el derbi, ni lo uno ni lo otro hasta que a Galarreta se le encendió la inspiración ‘maradoniana’ cerca del final. Los bilbaínos venían lastrados por una tremenda sangría atrás, recibiendo una media de 2,7 goles en los siete encuentros de este año. Lograron reducirla, lo que les llevó a sumar un punto ciertamente escaso. El candado, cierto es, se les sigue resistiendo.

Le hubiera venido muy bien a Valverde poder contar con Yeray desde ayer mismo. Y a lo largo de toda la temporada en realidad, puesto que el centro de la defensa lleva cogido con alfileres muchos meses. El de Barakaldo regresa hoy a los entrenamientos en Lezama, aunque la sanción seguirá vigente hasta el próximo 2 de abril. Su presencia hubiera simplificado la tarea en el puzzle que se ha convertido armar cada alineación, pero seguramente no hubiese solucionado nada.

Sin Laporte ni Vivian, a Yuri le volvió a tocar ejercer en el eje. Como ante el Sporting CP, haciendo tándem con Paredes. Y sin Lekue por sanción, las piezas se reducían más y Adama quedaba como única opción para el lateral zurdo. Ninguno demostró la contundencia que requiere la situación durante la primera hora de fútbol. Ni a nivel colectivo ni en lo individual.

El Athletic estuvo atascado en ataque y permisivo en defensa. Cada vez que la Real Sociedad se aproximaba al área en la primera parte era una ocasión clara. Unai Simón libró el mano a mano con Marín y Areso salvó ante Oyarzabal apareciendo de la nada más arrancar. De propina se llevó un golpe con la madera. El balón parado también fue txuri urdin. El portero aplacó los intentos de Jon Martín y de Guedes, sin embargo nada pudo hacer con el latigazo lejano del portugués en el 37’.

No tuvieron los bilbaínos orden ni para atacar ni para defender. Fueron entrando en estado de pánico según avanzaron los minutos y no había antídoto para frenar a Oyarzabal, que rompió a Paredes dentro del área y perdonó lo más fácil. Pero el Athletic lo fue controlando y vio un rayo de esperanza cuando Brais Méndez le soltó una bofetada a Paredes a falta de seis minutos. Roja directa. Quedaba la épica. Allí apareció Galarreta y el de Arrigorriaga, que estuvo en casi todas en el tramo final, tuvo la remontada en el noventa con un lanzamiento lejano que repelió Remiro. Un punto de alivio y poco más.

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