No pudo ser para una de las generaciones llamadas a hacer grandes cosas en el Espanyol. El conjunto blanquiazul se despidió de LaLiga Promises en los cuartos de final ante el Villarreal, el anfitrión, de la manera más cruel: en una tanda de penaltis muy larga que finalizó 7-6 para los locales después de que Leo, el gran portero groguet, le detuviera el penalti definitivo a Ferran.
El equipo que quedó apeado ayer en la Promises es una de las grandes camadas en la Ciutat Esportiva Dani Jarque. De hecho, ocho de los 12 futbolistas que componen la delegación que viajó hasta Vila-Real comparten vestuario desde que coincidieron en la categoría Prebenjamín. Thiago, Joan (los porteros que acabaron el torneo con un gol encajado cada uno), Biel, Arnau, Ferran, Chacón, Gerard Solsona y Minguk Lee. Este último protagoniza junto a su hermano gemelo Daehan una de las historias ‘exóticas’ de esta Promises. Nacidos en Corea de Sur, vinieron de muy niños y llevan desde la escuela. El primero se incorporó directamente al prebenjamín y ingresó en la cantera blanquiazul el año pasado, el Alevín B.
Toni Velamazán, responsable de Futbol 7 de la cantera del Espanyol y el ex jugador que acompañó al equipo blanquiazul, se mostró orgulloso por el desempeño de su equipo. “Hemos competido muy bien todo el torneo, solo hemos encajado dos goles. Desde prenjamín mantenemos a esta generación y estamos muy contentos con ellos. Estas experiencias les vendrán bien porque, como dijo Vicente del Bosque, solo gana uno. Sobre Daehan y Minguk, se mostró esperanzado. “Son muy, muy buenos y muy eléctricos, muy potentes y tienen condiciones muy buenas”, sentencia Velamazán.


