Así es el restaurante en un castillo donde cada menú cuenta una historia

Un restaurante con estrella Michelin que apuesta por la tradición reinterpretada y la hospitalidad
- Isabel Conde
Girona
Érase una vez, un castillo en medio de un entorno de ensueño, en pleno corazón del Alt Empordà. En ese escenario de cuento, donde la magia existe y todo parece posible, el destino quiso que tres nombres marcaran un antes y un después en la historia gastronómica de la región y, por qué no decirlo, del país.
Xavier Sagristà, Javier Martínez y Toni Gerez trabajaron juntos por primera vez, como los tres mosqueteros de la gastronomía ampurdanesa, desde su proyecto Mas Pau. Sin embargo, la historia se remonta mucho más allá, hasta elBulli de Juli Soler, en 1983, en la época previa a Ferran Adrià, cuando Gerez y Sagristà coincidieron por primera vez.

Podría decirse, por tanto, que tanto elBulli como Mas Pau forman parte intrínseca de las raíces del proyecto gastronómico del Restaurant Castell Perelada, que ya estaba en funcionamiento, pero que tuvo la oportunidad de renacer cuando el trío Sagristà, Martínez y Gerez cogió las riendas del proyecto en 2016.
Desde entonces, este restaurante con una Estrella Michelin y dos Soles Repsol, escondido en uno de los parajes más bellos del norte de Catalunya, brilla con luz propia y una ambición bien entendida: convertir la tradición catalana en una experiencia contemporánea, elegante y profundamente emocional.
Tras el cierre de Mas Pau, el Grupo Perelada vio una oportunidad única: incorporar ese saber hacer, tanto en cocina como en sala, en el corazón del castillo y relanzar su proyecto gastronómico desde unas bases más sólidas. Restaurant Castell Perelada iniciaba así una nueva etapa marcada por la cocina catalana de autor, con fuerte identidad ampurdanesa, que hoy pisa más fuerte que nunca con Javier Martínez, mano derecha de Sagristà durante años, que asumió el papel de chef ejecutivo tras su fallecimiento en 2021.

Martínez tomó el relevo con determinación, consolidando su liderazgo en cocina y aportando una visión renovada que respeta la memoria del maestro, pero con una mirada propia, llena de talento y con la vista puesta en el futuro. En la sala, Toni Gerez completa el tándem con su elegancia cercana y su dominio absoluto del arte de la hospitalidad.
Juntos han convertido el Castell en un destino gastronómico imprescindible
Javier Martínez formó parte de Mas Pau desde el inicio. Tras cinco años en el proyecto, quiso explorar nuevas experiencias y pasó por cocinas como Múrgula, Casa Leopoldo o Torre de Alta Mar. Incluso se adentró en el mundo dulce con un proyecto de chocolatería de lujo en Catar. A su regreso, no dudó en sumarse al nuevo proyecto del Castell.
Su liderazgo ha sido clave para estructurar los menús degustación en capítulos, algo poco habitual en restauración y ligado a su pasión por la historia gastronómica catalana. El menú largo, EX EX, hace referencia a una “Experiencia Excepcional”, mientras que el más corto es el de Innovación–Tradición.
Ambos proponen un recorrido por el patrimonio del Empordà a través de capítulos como “Un paseo por el huerto”, “Pensando en la tradición” o “Historia viva del Castell”. Pero si hay algo que marca la experiencia es su icónico carro de quesos. Con más de 300 referencias y unos 75 en exposición, no solo es considerado el mejor del país, sino también un motivo en sí mismo para visitar el restaurante.

La experiencia continúa con el 'Vi to Bar', una propuesta que transforma el vino en pequeñas piezas sólidas que se degustan como bombones, llevando el concepto gastronómico un paso más allá.
Nada de esto sería igual sin Toni Gerez, uno de los grandes referentes de sala en España. Con más de 40 años de experiencia, ha llevado la hospitalidad a otro nivel, entendiendo el restaurante como una extensión de su hogar. Su estilo le valió el primer Premio Michelin al Servicio en 2023 en la península ibérica, un reconocimiento a su forma de cuidar cada detalle y crear un vínculo emocional con el comensal.
El restaurante, ubicado en el castillo de Perelada, ofrece un entorno de cuento, con terrazas con vistas al lago y una sala interior elegante y sobria. Un lugar pensado para disfrutar sin prisas.

Desde su apertura en 2016, el objetivo no ha sido acumular premios, sino hacer las cosas bien. Tradición, territorio y futuro son sus pilares, con un equipo joven que garantiza la continuidad de un proyecto que invita a volver una y otra vez.