Los árbitros también quieren ganar

NBA

Tim Donaghy arbitró cerca de 800 partidos en la NBA entre fase regular y Playoffs

Fue acusado de fraude y condenado a 15 meses de prisión

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Tim Donaghy

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En los dos primeros episodios de esta serie, hemos señalado una polémica arbitral que favoreció a un equipo grande como es el Real Madrid y otra que tumbó a un campeón de los pesos pesados como Mike Tyson. En este capítulo analizamos el caso de un árbitro que decidió partidos de manera deliberada hasta acabar en prisión.

El rey de los amaños

“Puedo amañar los partidos seis puntos arriba o abajo”, le dijo el ex árbitro Tim Donaghy a uno de sus cómplices, Tommy Martino. En baloncesto, seis puntos son dos triples o tres canastas. No parece gran cosa. Pero seis puntos en el marcador también es una diferencia que ha separado la victoria de la derrota en 21 de los 30 equipos de esta temporada en la NBA. Dicho de otra manera, solo hay nueve equipos que han ganado o perdido por más de seis puntos de media.

Donaghy arbitró cerca de 800 partidos entre fase regular y Playoffs. En esos 13 años que estuvo trabajando en la liga, apostó y filtró pronósticos de partidos que él mismo arbitraba. Acertó entre el 70 y el 80% de sus pronósticos. Sus cómplices, algunos ligados a la mafia, estaban tan fascinados con él que le bautizaron como “el Elvis Presley de los árbitros” porque sin duda era el rey amañando partidos.

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El caso Donaghy nos recuerda algo inquietante: los árbitros también quieren ganar. Para él ganar no era hacer bien su trabajo, sino acertar; sentir que el resultado de un partido dependía de él tanto como de las estrellas. Y no hay duda de que logró ser tan decisivo como cualquier jugador en pista.

Resulta irónico que la persona encargada de hacer cumplir las normas sea la que hace trampas. Pero según Donaghy, no necesitaba amañar para predecir. La información confidencial que tenía como árbitro le resultaba mucho más valiosa que su silbato. Donaghy sabía qué jugadores estarían lesionados mucho antes de empezar el encuentro y lo que es mejor: conocía el estado de ánimo de los equipos, las relaciones de los jugadores con el cuerpo técnico y también con el resto de árbitros.

¿Por qué lo hacía? Donaghy no necesitaba más dinero, pero tenía predilección por el riesgo. Pensad que ganaba más de 400.000 dólares al año y por cada pronóstico acertado se embolsaba solo dos mil. Y digo “solo” porque las personas que confiaban en sus pronósticos podían llegar a ganar seis millones de dólares con solo una apuesta.

Donaghy fue acusado de fraude y condenado a 15 meses de prisión. A día de hoy sigue siendo el mayor escándalo de la historia de la NBA. Fue un jaque a la integridad del juego, la credibilidad de la liga e incluso al comisionado David Stern. Pero el caso no acaba aquí. Donaghy hizo trampas, pero dejó caer que la NBA también.

En el documental Secretos del deporte: Operación falta antideportiva, Donaghy acusa a la NBA de proteger a las estrellas. “A Jordan no le pites pasos”, le recriminaron una noche. También acusa a la organización de intentar extender al máximo algunas eliminatorias de Playoffs para conseguir mayor audiencia. Pero una cosa es que la NBA pueda ser permisiva en sus reglas en favor del espectáculo o incluso para ensalzar sus figuras más importantes, y otra muy distinta es que un árbitro incumpla el reglamento para acertar sus pronósticos y ganar dinero por y para sus intereses personales.

Las reglas son las que determinan la justicia en el deporte. Y no hay duda de que esta justicia puede convivir con los intereses de cada competición. La NBA no necesita corromper a ningún árbitro para cumplir sus objetivos. No necesita a ningún Tim Donaghy. Le basta con adaptar la justicia del juego. El reglamento cambia en función de cómo evoluciona cada deporte y de lo que demanda el público. No se juega igual a fútbol ahora que hace diez años -el VAR ni siquiera existía- y en la NBA se han modificado numerosas normas que favorecen a ciertos perfiles de jugador y penalizan a otros. La única regla que no puede cambiar y es común a todos los deportes es la obligación tanto de los árbitros como de los deportistas de ganar con ellas. Nos vemos el sábado que viene con el último episodio de la serie.

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