Si detener a un jugador ya acostumbra a ser tarea complicada, parar a tres jugadores rivales al mismo tiempo está al alcance de muy pocos. Anthony Davis demostró por qué es uno de los nombres más mencionados a la hora de hablar de grandes defensores de la NBA y se encargó él solo de parar el contraataque de los Detroit Pistons.
A pesar de no contar con ayudas y estar en clara inferioridad numérica, el interior de los Lakers no solamente taponó el intento de canasta de Jaden Ivey, sino que se hizo con el rebote para terminar la humillación como Dios manda. ¿Lo podrían haber jugado mejor los Pistons? Sí, pero eso no quita mérito a la acción defensiva de la ceja más temida de la NBA.
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