Sergi Oliva (Gelida, Barcelona,1984) bien puede definir con su historia lo que a veces llaman vida de película para vivir el sueño americano. En 2014, Oliva, entrenador de baloncesto base y amateur catalán, recibe la llamada de los Philadelphia 76ers en los primeros años de lo que bautizaron en Philly como “El Proceso” para volver a estar entre los mejores para ser analista de operaciones de baloncesto.
“Era domingo, yo venía de dirigir un partido en la pista del Viladecans, ante 50 personas en Tercera Catalana. El lunes por la mañana cojo el avión y el lunes por la noche estaba trabajando para los Sixers ante 20.000 personas, el cambio fue espectacular”, recuerda entre risas Oliva, en aquel momento entrenador del Hortonenc de Sant Llorenç d’Hortons (Barcelona) tras haber entrenado también en las categorías inferiores del Gelida.
Damian Lillard, durante el media Day de los Milwaukee Bucks.
Pese a no tener experiencia en el baloncesto profesional, a la NBA le atrajo el perfil de Sergi de científico del baloncesto, aplicando en el basket sus estudios en ciencia computacional y teoría de la complejidad en la Universidad Politécnica de Catalunya.
El catalán fue escalando en Philly hasta llegar a ser Vicepresidente de Estrategia para pasar dos años de entrenador asistente de Quinn Snyder en los Utah Jazz (2020 y 2022) y el año pasado firmar como Asistente de General Manager de los Portland Trail Blazers, mano derecha de Joe Cronin, GM de la franquicia de Oregón. Tras un verano de arduo trabajo con el culebrón Damian Lillard y su feliz resolución, el ejecutivo de Gelida pasa revista a diferentes temas de la NBA, también el del duelo con Europa.
Hay muchas funciones en los despachos NBA. ¿En qué consisten las de Assistant General Manager?
El General Manager toma decisiones fuera de la pista como la de jugadores que incorporan y sobre el funcionamiento de la organización a nivel de personal y procesos. El trabajo del Assistant General Manager es ser el apoyo del General Manager. Yo me dedico al análisis de jugadores, quizás más focalizado en NBA, ya que Mike Schmitz (también Assistant GM) se centra más en el draft.
Después, todo el tema de análisis de traspasos y fichajes, qué jugadores queremos en la plantilla y cómo la planificamos a largo plazo. Eso involucra también todo el tema del espacio salarial, el CBA (el convenio colectivo entre jugadores y NBA). También conduzco las negociaciones hasta cierto punto.
¿Puede poner un ejemplo de una situación concreta que tiene que gestionar?
Imagina que un equipo nos llama y nos dice: “Mirad, tenemos esta idea de traspaso, queremos este jugador y nos interesan estas elecciones del draft y este jugador”. Aquí hay mucho trabajo que hacer. Una cosa es ver el rendimiento que tiene este jugador, qué necesita nuestra plantilla, cómo interacciona en el sistema de juego. Otra cosa, ver el rendimiento del jugador que piden y el valor de estas futuras selecciones de draft.
A partir de aquí, está el contexto que tengas. Por ejemplo, nosotros ahora mismo estamos en reconstrucción y en este sentido nos interesan más elecciones del draft, y hay perfiles de jugador que quizá no nos interesen tanto como sí era el caso seis meses atrás. Lo ponemos todo junto y estudiamos si es un traspaso que nos beneficiará, por ejemplo, a un año vista o a más largo plazo.
Hay mucho que estudiar pero todo se transfiere a una sola decisión, así que hay que entender los procesos y los marcos mentales. Son decisiones que acaban determinando el futuro de una organización y hay que estudiar al máximo para tomar de la forma más rápida y efectiva.
Oliva, con sus compañeros de front office, Andrae Patterson a la izquierda (ex de Estudiantes) y Mike Schmitz,
¿Qué papel tuvo que asumir usted en el culebrón Lillard?
Estamos muy contentos de cómo se ha ha solucionado el tema Lillard. Es un jugador súper importante en la historia de la franquicia y súper contentos de que esté en un lugar en disposición de ganar un título. Me haría mucha ilusión que lo consiguiera, es un jugador y una persona increíble, aquí seguramente no hubiese estado en disposición de hacerlo (de ganar el título). En Milwaukee lo estará y estamos súper contentos de que sea así.
¿Es complejo para un front office gestionar una situación así con los sentimientos de por medio de un jugador icónico?
Sin duda. Al final los sentimientos importan, pero había que dejarlos un poco de lado de cara a que el traspaso fuera positivo para él pero también un retorno positivo para nosotros, eso siempre lo ha dicho nuestro General Manager. Siempre acabas buscando estos win-win y estamos súper contentos de que así haya sido. Es una situación compleja en la que hay que evaluar muchas variables, y, además, se dan situaciones cambiantes en el tiempo que se alargan. Al final, ha tenido una resolución positiva para ambas partes.
Usted lo ha dicho, los Blazers son ahora mismo un equipo en reconstrucción. ¿Hasta qué punto ha tenido usted que cambiar el chip en la planificación de la plantilla con la salida de Lillard?
Sin duda, cambia un poco el chip a nivel del perfil de jugador que buscas de acuerdo al equipo que tienes. Por ejemplo, uno de los planteamientos que hacíamos de cara al verano la temporada pasada era crecer de manera importante a nivel defensivo. No ha dejado de ser el caso, pero entre algunos de los perfiles que podíamos mirar para mejorar defensivamente plantilla el año pasado, seguramente algunos jugadores veteranos no tienen tanto sentido. No está mal tenerlos, pero nos centramos en invertir en valor de futuro con jugadores jóvenes o selecciones de draft. Adquirir jugadores veteranos que puedan rendir por uno o dos años tiene menos sentido del que podía tener seis meses atrás.
"Me haría mucha ilusión que Lillard ganara el anillo, aquí seguramente no hubiese estado en disposición de hacerlo"
En la noche del último draft, Damian Lillard no había pedido todavía el traspaso. Se decía que lo que tenían que hacer los Blazers era traspasar a Scoot Henderson por una estrella de rendimiento inmediato que ayudara a Lillard. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Son decisiones complicadas, hasta cierto punto no sabíamos todavía al jugador que seleccionaríamos. Si te vienen ofertas espectaculares que te pueden dar un valor increíble para construir un equipo alrededor del jugador que tienes y crees que puede salir adelante, tiene sentido.
El ofertón no llegó y se quedaron con Henderson.
Y muy contentos de que esté con nosotros. La oferta que tiene que llegar para desprenderte de un jugador así tiene que ser muy espectacular y eso es improbable que pase.
Usted llegó a la NBA en 2014 aterrizando en los Sixers sin haber entrenado nunca a nivel profesional. ¿Cómo se produce ese paso del baloncesto base/amateur a la NBA?
Fue muy espectacular. Era domingo, yo venía de dirigir un partido en la pista del Viladecans, ante 50 personas en Tercera Catalana. El lunes por la mañana cojo el avión y el lunes por la noche estaba trabajando para los Sixers ante 20.000 personas, el cambio fue espectacular (risas).
Sí que al principio el equipo no era muy competitivo (refiriéndose a los Sixers), pero crecimos hasta ser uno de los candidatos al anillo, con lo cual había mucho trabajo por hacer.
Algunas de las cosas que podía aportar eran cosas que había utilizado en Sant Llorenç con el Hortonenc y las acabé implementando en Utah. No todas, obviamente (risas), pero hay veces en las que piensas que el basket es basket y, si puedes implementar algo porque tienes los jugadores para hacerlo, ¿por qué no?. A veces pensamos que en la NBA está toda la parte del show, el dinero, el glamour y lo que quieras, pero al final el baloncesto es baloncesto, y aunque haya más apoyo y recursos, los fundamentos son los mismos.
Oliva, cuando entrenaba al Infantil del Gelida
¿Cómo fue el proceso de selección de los Sixers?
Fue un proceso largo, casi 10 meses de entrevistas y proyectos. El General Manager que había en aquel momento, Sam Hinkie, buscaba perfiles como el mío. Yo llevaba 12 años ejerciendo de entrenador y a la vez tenía un doctorado, buscaban a alguien que pudiera aportar experiencia en pista, pero, a la vez, pudiera aportar algo más desde el punto de vista más científico, si quieres decirlo así. Yo tengo un Doctorado en Teoria de la Computación, que no tiene nada que ver con lo que hago ahora, pero da igual, a veces los estudios van más allá de lo que aprendemos, y forman la manera cómo transmitimos nuestras ideas y cómo las aplicamos.
No les importó que no tuviera experiencia en el basket profesional, miraron más lo que podía aportar desde la perspectiva de científico.
Sí, la conexión de ambas cosas, la capacidad de ver el baloncesto desde ese punto de vista.
Su caso es muy parecido el de Jordi Fernández. Él tampoco había sido entrenador profesional antes de ir a Estados Unidos y mire dónde está ahora también.
Jordi está haciendo un trabajo buenísimo. Ya llevaba años haciendo un buen trabajo, pero este último año ha sido su consagración pública con lo que ha hecho con Sacramento y Canadá.
Ya lleva 10 años en la NBA entre funciones de ejecutivo en Sixers y Blazers y de entrenador en los Jazz. No es tan habitual haber estado en ambas posiciones. ¿Cuál es el aprendizaje que ha sacado de combinar ambas experiencias?
Me siento muy afortunado. Es un caso un poco único, la gran mayoría de gente de la liga han sido o bien entrenadores, o bien ejecutivos, y es una suerte haber podido hacer las dos cosas. Por un lado me hacía mucha ilusión ejercer de entrenador durante un tiempo, era algo que quería hacer a nivel personal. Había hecho de entrenador en Cataluña pero en categorías más bajas obviamente, pero tenía muchas cosas que creía que podía aportar.
Luego, pensaba que la experiencia que podía adquirir en este rol me haría tener todavía más capacidad de aportar en el rol en el que estoy ahora y creo que ese ha sido el caso. Especialmente gracias a haber pasado dos años en Utah con Quin Snyder y ver cómo hacía las cosas. Eso ha acabado haciendo que en el trabajo que tengo ahora mismo pueda ir más al detalle y pueda aportar un punto de vista experto distinto.
“Habrá equipos que se interesen por Brogdon, pero nosotros estamos contentos con él”
¿Qué destaca de estos Blazers en reconstrucción? Si se tienen en cuenta la llegada también de dos pívots jóvenes com Deandre Ayton y Robert Williams III, les ha quedado un equipo bien majo.
Tenemos una gran ventaja sobre otros equipos que han estado en esta situación de reconstrucción. Que se vaya tu estrella es una situación muy complicada, pero hemos podido posicionarnos muy bien de cara al futro. En los últimos años han llegado jugadores exteriores como Scoot Henderson, Anfernee Simons y Shaedon Sharpe de un nivel muy alto. Es un equipo muy joven que tendrá que crecer a nivel de experiencia.
Malcolm Brogdon es uno de sus jugadores veteranos tras llegar en el traspaso por Jrue Holiday. Él dice que se quiere quedar. ¿Cómo ve su situación?
Obviamente, tenemos tres jugadores en una posición similar que quieres desarrollar (Henderson, Simons y Sharpe), pero tener un jugador veterano así a su lado es una gran ventaja. Está entrenando bien y ayuda a los jóvenes, y desde este punto de vista es un profesional total.
¿Puede ser traspasado?
Obviamente, no se sabe. Estoy seguro de que, siendo un jugador de la talla que es, habrá equipos que se interesen por él. Pero nosotros estamos contentos con que esté ayudando a los jóvenes.
Otro de los jóvenes es el ex azulgrana Ibou Badji, con un contrato two-way. Lo incorporaron el año pasado pero todavía no ha podido debutar en la NBA.
El año pasado tuvo mala suerte con las lesiones y no estuvo en disposición de jugar en el momento en el que podía tener minutos (por las bajas en el equipo) y eso le perjudicó. Pero ha hecho un verano muy bueno, una Summer League muy buena. A partir de aquí, este es el primero año en que tenemos equipo de la G-League (los Rip City Remix) y eso es una gran diferencia con respecto al año pasado.
Con su contrato two-way, la idea es que pueda venir al primer equipo a ayudarnos si hay necesidad y que, cuando este no sea el caso, pueda desarrollar su juego. La verdad es que cuesta encontrar un perfil de jugador concreto de su capacidad, con todo lo que aporta en defensa con sus cualidades físicas.
Los Portland Trail Blazers confían como proyecto a largo plazo en Ibou Badji, formado en el Barça.
¿Hacia dónde va la NBA con la actual fiebre del triple? ¿Cuál es el siguiente paso en el juego?
Estamos viendo, durante años, que cada vez se anotan más puntos y los ataques son más efectivos, sea por los cambios de reglas o el estilo de juego. Lo que un poco se pregunta todo el mundo hasta qué punto se puede ajustar la defensa a nivel estratégico. Se plantea un dilema muy grande, ahora mismo se están anotando una cantidad enorme de triples y lo equipos están dirigiendo sus ataques hacia los triples o jugadas bajo el aro y es un dilema porque estamos hablando de situaciones críticas en defensa muy separadas en el espacio, lo cual nunca había ocurrido a este nivel.
Antes, las defensas no se tenían que enfrentar a esta situación tan extrema, tener que estar en dos sitios a la vez. Y nos preguntamos cómo puede ser que cada año se batan los récords históricos del mejor ataque de la liga. Tiene que ver con esto, y también con los cambios de reglas, por ejemplo la eliminación de la falta del contraataque. El siguiente paso es ver cómo se ajustan las defensas a eso.
Decimos que en esta liga se copia mucho. Si quieres innovar, un buen punto de partida es fijarnos en lo que están haciendo los mejores equipos ahora mismo y, luego, ver cuál es el siguiente paso.
Los equipos con mejores resultados son los que dictan lo que hay que hacer en ataque. Vemos apuestas por un estilo concreto, quizás más extremo, con sus ventajas e inconvenientes y están dispuestos a perder cuando estos inconvenientes pesen más.
"Nos preguntamos cómo puede ser que cada año se batan los récords históricos del mejor ataque de la liga"
Habla de lo que hacen mejor en ambos lados de la cancha los mejores equipos. En términos de defensa, ¿cuáles son los equipos que lo hacen mejor y por qué?
Es algo de lo que no puedo hablar aquí (los nombres de los equipos). Pero lo que tienen en común defensivamente los mejores equipos es el rol de ese ‘4’ que es capaz de cambiar al perímetro. Si miras a los equipos de arriba a nivel defensivo, los jugadores que juegan en el ‘4’ son muy atléticos, a veces pueden jugar al 5 en situaciones concretas, son capaces de defender el aro y rebotear como un ‘5’ pero de defender el perímetro como un ‘3’. Y estamos viendo que cada vez hay más jugadores de ese perfil, algunas de las las elecciones punteras del draft son jugadores de ese perfil.
¿Y qué es lo que distingue a los mejores equipos en ataque?
Se está viendo que espaciar la pista es primordial. No quiere decir que todos los jugadores tengan que hacerlo para tener éxito. Pero espaciar la pista es importante para que todos puedan crear una ventaja ofensiva lo antes posible, y eso sigue siendo primordial.
El aumento del tiro de tres, llevamos años pensando que se frenará y de momento no lo ha hecho. Eso no quiere decir que se frene en algún momento. Pasará, pero habrá que ver las ventajas que llevará para intentar explotarlas al entender por qué se ha frenado. Otra cosa que estamos viendo es que el rebote ofensivo, que estaba en declive, está empezando a recuperarse y los equipos están invirtiendo en ello. Es una tendencia curiosa ya que llevaba décadas en tendencia contraria.
Un entrenador del año como ha sido Dwane Casey decía la pasada temporada que, con la expansión del triple, se están perdiendo otros aspectos del juego como las acciones de poste. Svetislav Pesic dijo en el Mundial que el baloncesto europeo no era “triple, triples y más triples”, que había que saber encontrar los ritmos en el juego. ¿Qué piensa sobre ello? ¿Está haciendo esta moda del triple que el baloncesto NBA pierda en otras cosas?
El triple es más una consecuencia que una causa, una consecuencia de que tienes los jugadores para generar grandes ventajas, en el poste, en el pick and roll o penetrando y moviendo la bola. Aunque se habla de que está estandarizando el juego, la verdad es que se genera de formas muy diferentes en distintos equipos.
No es cierto eso que dicen que lo único que quieren los equipos de la NBA es tirar de tres, pero la manera cómo se está optimizando el ataque para generar espacios de la manera más efectiva posible lleva a colocar los jugadores en pista de maneras concretas que hacen que los tiros que generas acaben siendo estos.
Donic, ante Tavares en el Real Madrid - Dallas de este mes
El Real Madrid ganó a los Mavericks aunque con pocos minutos para Doncic y sin Irving. Alemania ganó el Mundial y Estados Unidos se quedó fuera del podio. ¿Se está reduciendo la diferencia entre NBA y Europa?
El basket europeo tiene mucho nivel. El gran problema del baloncesto europeo, el motivo por el que no se puede acercar más a la NBA, es que los jugadores que destacan acaban viniendo a la NBA. Incluso lo hemos visto en el Mundial, los jugadores que destacaban en las selecciones europeos juegan en la NBA. Eso no quiere decir que en Europa haya menos nivel. Los equipos de la Euroliga no pueden llegar al nivel de los equipos NBA no porque no sean capaces de crecer y hacerlo, sino porque los jugadores que destacan se marchan a Estados Unidos, sea por tema económico o reconocimiento.
Pero Alemania apenas tenía 4 jugadores NBA en su roster. ¿Está haciendo el basket europeo algo mejor que la NBA para acercarse a su nivel?
La manera en la que el jugador se forma en Europa tiene una gran ventaja con respecto a Estados Unidos. Una cosa que está pasando, pero de la que no se habla mucho, es que en Europa el jugador de alto nivel crece generalmente en entornos de alto nivel, es decir, ya sea en clubes de alto nivel de la liga ACB, ya sea países que tienen un instituto del deporte como Francia o Australia (refiriéndose en este caso más al basket global). Son países que tienen institutos centralizados a donde los jugadores van a formarse casi ya fuera de los clubes para formar parte de la selección nacional.
Todo ello hace que los jugadores puedan adoptar roles más realistas a sus características futuras desde una edad más joven, jugadores que con 14 años no te diré que se están especializando porque todavía están creciendo pero que entienden cuál será su rol dentro del equipo jugando con otros jugadores de muy alto nivel.
En Estados Unidos, la etapa de college acaba siendo una acumulación de muchos jugadores que estaban acostumbrados a ser los mejores en sus equipos. Y a veces en esta transición de ser el mejor en tu equipo a tener que transformar tu juego para jugar un rol, muchos jugadores que habían destacado acaban perdiendo peso. Y jugadores que no destacaban lo acaban teniendo. El caldo de cultivo en el alto nivel fuera de Estados Unidos hace que el jugador tenga más sustancia desde más temprano.
"La manera en la que el jugador se forma en Europa tiene una gran ventaja con respecto a Estados Unidos"
¿Y cuál es la diferencia entre Europa y Estados Unidos a nivel de entrenadores?
En Estados Unidos hay muy buenos entrenadores, pero a nivel de formación hay muy poca cosa a nivel de formación reglada. La formación de los entrenadores que suben está mucho más dispersa a nivel de cómo se estructura, no hay una formación tan estructurada como la que hay en Europa y creo que si miras la Federación Catalana, una vez empiezas a mirar por el mundo los entrenadores que hay, ves que es una de las mejores a nivel mundial por lo que ofrece. Quizás a veces no ponemos en valor estas cosas, pero una vez vez sales de aquí te das cuenta del trabajo que hizo Joan Cortés estructurando formación de entrenadores. Es un espectáculo lo que tenemos en casa.
¿Qué es lo que en concreto se hace en la formación de entrenadores en Europa con respecto a Estados Unidos?
A nivel europeo, no puedo hablar con tanta propiedad. Pero a nivel de Cataluña, a nivel de lo que el entrenador estudia y se enseña hay mucho temario, no es eso que te sacas un curso en un par de fines de semana. Es mucho trabajo, muchas cosas concretas a nivel de metodología, de enseñanza del juego que, por lo menos yo, raramente he visto fuera de la Federación Catalana.
¿Cree que el hecho de que en Europa no exista la regla de los tres segundos hace que los equipos busquen más soluciones? Por el tema de que no es tan fácil espaciar la pista.
Sin duda. Y la pista es más pequeña. Es curioso, pero si ves cómo juegan algunos de los equipos de la NBA que tienen jugadores con menor capacidad de tiro, permitiendo a la defensa achicar espacios, acaban adoptando soluciones parecidas a las de los equipos europeos. Lo que hace el cambio de reglas es el que lleva al jugador a adaptarse y a que demuestre en su juego cosas que antes no podía, ya sea en Europa con los tres segundos u otras reglas que no existen y que fuera existen. Pero no creo que un sistema de reglas en particular sea ni mejor ni peor.
Sergi Oliva, con el Hortonenc
¿Qué regla específica en Europa le gustaría que adoptara la NBA?
Déjame decírtelo de la manera contraria. Una que creo que sería divertida tener en NBA es que, aquí, si tocas el balón una vez ha tocado la anilla pitan una violación, en cambio en Europa es espectacular cómo el jugador barre la anilla para recuperar el balón. Con la capacidad atlética de los jugadores NBA sería todavía más potente.
No creo que la regla de los 3 segundos sea negativa, creo que ayuda a dar una concepción distinta del espacio. En mi opinión, una cosa que beneficiaría a Europa es agrandar la pista ya que, quizás al haberme acostumbrado a la pista NBA, me da la sensación de que la pista FIBA es demasiado pequeña. Si comparamos los jugadores con los de 30 años atrás, ahora son más rápidos y grandes. Sería lógico pensar pista tiene que crecer para que haya más espacio para trabajar.
Comentaba en una entrevista con Gigantes del Basket cómo siempre intenta innovar desde su posición. ¿Cómo lo hace?
Hay diferentes maneras, tanto dentro de pista cómo en preparación o procesos de toma de decisión. Abunda la idea de que en el baloncesto está todo inventado, y no es cierto. Para empezar, porque lo que es baloncesto ha crecido y cambiado muchísimo en esta última década, des de muchos puntos de vista, y eso abre un montón de oportunidades.
A mí siempre me parece interesante entender por qué detrás de cómo funciona todo, sea baloncesto o más allá. Entender por qué hacemos ciertas cosas de la forma cómo las hacemos, sea dentro o fuera de pista, y entender cómo otros deportes, u otras industrias completamente distintas han resuelto problemas similares, es muy interesante. Hay mucha investigación que parece no tener nada que ver con el deporte que se puede aplicar de forma muy directa. O inspirar ideas de cómo pensar el juego o las organizaciones de forma distinta.
Por ejemplo, una cosa que empecé a hacer aquí a los Blazers fue semanalmente traer un experto para tratar un tema relacionado de alguna forma con lo que hacemos, pero quizás no de forma muy evidente. Por ejemplo: un preparador físico que ha estudiado los grupos musculares más importantes a partir de los roles ofensivos, o un profesor de neurociencia especializado en funciones motoras que tienen que ver con la capacidad de reacción.
“No es cierto que en el baloncesto esté todo inventado”
Todo esto que está explicando es increíble. Es asombroso cómo se puede seguir innovando con todo lo que hay ya en la actualidad.
Es súper interesante. Una de las cosas que me apasiona hacer es cuestionar constantemente lo que hacemos a todo los niveles en el club: estilo de juego, procesos internos, decisiones, etc. Eso lleva a nuevas ideas que pueden mejorar el rendimiento en distintas áreas. Implementar cambios no es fácil, porque, sino, ya se hubiera hecho. Requiere de estudio y trabajo, y a menudo de entablar relaciones entre el baloncesto y conceptos que parecen totalmente aislados del deporte, pero que en el fondo tienen mucho a ver.
Yo soy muy aficionado a leer o escuchar a expertos hablando sobre temas variopintos: historia, psicología, economía, ciencia, lo que sea. Son a menudo temas que pueden no tener nada que ver con el baloncesto, pero intento siempre pensar cómo puedo aplicar esos conocimientos en mi tarea profesional. Muchas veces la respuesta es “no tiene sentido hacerlo”, pero si la respuesta es sí, entonces pueden salir cosas muy chulas que tienen efectividad.
¿Cómo cree que puede afectar la inteligencia artificial al baloncesto?
No creo que el efecto de la inteligencia artificial en el basket sea tan diferente de los usos en otros ámbitos. Si pretendemos que nos resuelva todos los problemas de manera automática, eso con lo que a veces se había especulado de tener un entrenador “automático”, nos decepcionará. Hay muchos detalles que todavía se escapan a los datos a los que pueden acceder las IAs y muchas situaciones del juego requieren una lectura muy precisa.
No obstante, si pensamos en ello como una herramienta que nos permita identificar ciertas situaciones o facilitar la lectura del juego, el rival o el mercado en diferentes ámbitos para que que el experto pueda hacer uso y optimizar su tiempo y rendimiento, pues tiene mucho sentido. Eso no es nuevo: llevamos tiempo utilizándolo así.
Holmgren ganó a Wembanyama en pretemporada en un impresionante duelo del futuro
¿Cree que la irrupción de jugadores tan completos como Victor Wembanyama y Chet Holmgren es consecuencia de la evolución del baloncesto?
Sin duda. Son ejemplos de jugadores cuyo perfil está en alta demanda en la liga, son capaces de hacer muchas cosas ofensiva y defensivamente. La pregunta siempre es si todo lo que hacen en pista es efectivo, porque puedes ser capaz de hacer mucho, pero si nada o poco de lo que haces es efectivo estás yendo más en contra de tu equipo que a favor.
A Jordi Fernández se lo preguntan también muchas veces. ¿Cuáles es el siguiente paso ahora en la NBA para usted?
Yo siempre he sido de la misma opinión, y creo que Jordi piensa similar. Tienes que hacer tu trabajo de la mejor manera posible allí donde estés, es lo que he intentado hacer todos estos años y la verdad es que estoy muy contento de cómo han salido las cosas, y de alguna manera la liga me ha recompensado.
He podido ocupar cargos que, más que la responsabilidad que conllevan, me han permitido ser un afortunado por hacer un trabajo que me gusta mucho. He estado en situaciones que nunca hubiera imaginado en el sentido de estar tomando determinadas decisiones o tener ciertas conversaciones. Sigo enfocado en hacerlo lo mejor posible donde estoy y, si tiene que venir alguna cosa más, ya llegará.
