La atención del basket mundial se concentrará durante las próximas dos semanas en varios archipiélagos del Pacífico, repartida en tres países y otros tantos husos horarios. Allí arranca este viernes la Copa del Mundo FIBA, la mayor competición de la Federación Internacional, fiel a la cita de cada cuatro años que desafía a las grandes potencias de este deporte.
Indonesia, Japón y Filipinas acogen las dos primeras fases y toda la atención se concentrará en la capital de esta última, Manila, en los cruces definitivos a partir de cuartos de final para decidir las medallas y el trofeo Naismith en la final del 10 de septiembre.
España es el defensor del título, tras haber ganado en la edición de China hace cuatro años. Estados Unidos sólo fue séptima en ese torneo, su peor clasificación en un gran acontecimiento internacional. Sin embargo, los estadounidenses tienen grandes esperanzas y parten como favoritos en el torneo tras renovar su cuerpo técnico y elegir a un grupo de jugadores jóvenes pero la mayoría ya con cierto recorrido en la NBA.
El combinado español ha quedado relegado al sexto puesto en el ranking FIBA de previsiones iniciales, sobre todo por llegar con las bajas de sus dos mejores bases: Ricky Rubio y el nacionalizado Lorenzo Brown. Con el primero fue campeona del mundo en 2019 y con el segundo de Europa el pasado verano. No estarán esta vez por distintas circunstancias pero España gana peso en otras posiciones por la presencia del NBA Santi Aldama o la recuperación de Álex Abrines, por ejemplo. Las bajas en el puesto de base se han compensado con la presencia de un joven talento como Juan Núñez al que este rodaje le irá de maravilla también para asentarse como un valor de referencia en el futuro en esta posición. El juego colectivo y el domino táctico que ha demostrado el equipo bajo la dirección de Sergio Scariolo serán valores esta vez para competir entre los mejores.
Paolo Banchero, una de las estrellas de Estados Unidos
Además de los estadounidenses, Francia, Australia, Eslovenia e incluso Alemania, figuran por delante de España en esa lista de favoritos en la que también habría que añadir a Canadá.
Como suele ocurrir en esta cita FIBA, las bajas de grandes estrellas son destacables pero eso abre más las opciones y deja más abiertos los pronósticos.
Pese a las ausencias, el número de cracks NBA es elevado, una cifra que sirve de barómetro para determinar las opciones. Estados Unidos es el único equipo que cuenta con 12 jugadores procedentes de la NBA. Canadá le sigue con estrellas de la talla de Gilgeous-Alexander, RJ Barrett, Olynyk, Brooks, Dort, Alexander-Walker y Dwight Powell además de un talento con proyección para la liga como el pívot de Purdue Zach Edey. Luka Doncic (Eslovenia), Karl-Anthony Towns (República Dominicana), Jordan Clarkson (Filipinas), Kyle Anderson (China), Rudy Gobert, Evan Fournier, Nicolas Batum (todos ellos de Francia), Davis Bertans (Letonia), Patty Mills (Australia), Joe Ingles (Australia), Lauri Markkanen (Finlandia), Josh Giddey y Josh Green (Australia), Dennis Schröder y los Wagner (Alemania), Bogdan Bogdanovic (Serbia) y Nikola Vucevic (Montenegro) son algunos de los grandes nombres que darán lustre al torneo.
Los 32 equipos se dividen en ocho grupos de cuatro en la primera fase. Los dos primeros de cada uno de esos grupos pasarán a la segunda ronda, en la que se arrastrarán todos los resultados. Los dos primeros de cada uno de los cuatro grupos de esta fase accederán a los cuartos de final, ya en una fase relámpago que tendrá como escenario el Mall of Asia de Manila. Será allí, en la capital de un país loco por el basket, en la que los grandes favoritos buscarán este preciado oro del Pacífico.
Un enorme balón anuncia el arranque del Mundial cerca del Mall of Asia Arena de Manila


