El Real Madrid se sobrepuso el jueves a un partido mediocre para remontar en la recta final e imponerse sobre la bocina al Partizan (89-91) gracias a una canasta de Walter Tavares. Sin embargo, el partido demostró que el ambiente en el equipo blanco no es el ideal, sobre todo por el enfado creciente de los jugadores que dan el callo hacia los que van de estrellitas.
El caso más claro fue el de Alberto Abalde, que estalló contra Dzanan Musa tras ser sustituido. "Que baje a defender, me cago en Dios", exclamaba a voz en grito el alero gallego nada más sentarse en el banquillo poco antes del final del primer cuarto. El técnico Chus Mateo intentaba calmarle pero Abalde estaba fuera de sus casilla a causa de la poca solidaridad del bosnio en tareas defensivas.
Todo nace de un ataque del Real Madrid conducido por Musa, que penetra a canasta, falla la bandeja y se queda protestando a los árbitros, a los que reclama una falta inexistente. Mientras tanto, el Partizan ataca y Abalde debe defender a dos jugadores, el suyo y el de Musa, y no le queda más remedio que hacer falta. Esa falta, además, le lleva al banquillo.

