A una velocidad máxima de 5 nudos en los mejores momentos, ha surcado el Pacífico un pequeño velero de 5,79 metros de largo. A bordo, un hombre de 1,50 metros que se ha alimentado de arroz, cereales y libros volvía a su Japón natal en un viaje sin escalas, sin motor y sin muchos elementos más de navegación que un sextante y un teléfono desde donde enviaba su posición diaria. Salió de San Francisco el 26 de marzo y llegó a su destino, el puerto de Nishinomiya, el pasado viernes 3 de junio. 69 días de solitud.
Kenichi Horie, a su llegada hace 60 años tras 94 días de travesía por el Pacífico
Por delante tenía 5.372 millas. Rememoraba un trayecto que realizó hace 60 años cuando tenía 23 y partió de Nishinomiya (Japón) sin dinero, sin pasaporte y sin apenas saber inglés, para llegar a San Francisco al cabo de 94 días donde fue detenido. Tal osadía le valió el reconocimiento de exploradores y navegantes y el alcalde George Christopher intercedió para su liberación, le concedió un visado de estadía y la llave de la ciudad, conocedor de la excepcionalidad de ser la primera persona en cruzar el océano en solitario y sin escalas del que se tuviera constancia.
’Shi’, el número de la mala suerte
“Quería hacerlo con 100 años pero no sé si mi corazón seguirá latiendo” dijo antes de partir. Kenichi Horie (Osaka, 8/9/1938) lleva sobre su espalda miles de millas, amaneceres y atardeceres en comunión con el mar.
En 1962 pagó 30$ por unos planos de una embarcación y le preguntó al diseñador Akira Yokoyama si podía cruzar el Pacífico. Le dijo que no tenía ninguna posibilidad.
No se amedrentó ni por los recelos de su familia o las burlas de sus amigos. Lo único que le pidió al diseñador fue que cambiara el número de serie del barco. Era el cuarto diseño y los japoneses (chinos y coreanos también) tienen la superstición de que el número cuatro trae mala suerte. El cuatro se pronuncia ‘Shi’, igual que ‘Muerte’ y no era cuestión de tentar a la suerte. Le pusieron el ‘5’ y le llamaron ‘Mermaid’ (Sirena) ya que una empresa con ese nombre y logo había donado la vela a cambio de publicidad.
Kenichi Horie ha circunnavegado la Tierra de este a oeste y de norte a sur y ha cruzado el Pacífico cuatro veces
11 viajes transoceánicos
Esta travesía ha sido la onceaba de las consideradas transoceánicas que realiza Kenichi: entre 1973 y 1974 circunnavegó la Tierra de este a oeste sin escalas y entre 1978 y 1982 lo hizo de norte a sur.
En 1985 se construyó un bote impulsado por energía solar y realizó un viaje desde Hawái hasta la isla de Chichijima (Japón); entre 1992 y 1993, ya con 54 años, navegó con un bote a pedales desde Hawái a Okinawa (juró que no volvería a hacerlo); en 1996 realizó el trayecto entre Salinas (Ecuador) y Tokio sobre un barco hecho con latas de aluminio reciclado y con energía solar que duró 148 días sin escalas; en 1999 Kennosuke Hayashi le diseñó un catamarán de 10 metros de eslora por 5 de ancho utilizando 528 barriles de cerveza con el que fue de San Francisco a Japón; en 2002, coincidiendo con el 40 aniversario de su primera gesta, viajó desde Nishinomiya a San Francisco en una réplica del original construido con materiales reciclados: barriles de whisky para el casco, latas de aluminio para el mástil y botellas de plástico para las velas; entre 2004 y 2005 volvió a dar la vuelta al mundo sin escalas, pero esta vez de oeste a este con 66 años; en 2008 utilizó un barco que se movía impulsado por olas de 9,5 metros de eslora y tres toneladas fabricado en los astilleros Tsuneishi y que cubrió el trayecto entre Hawái y la península de Kii, al oeste de Japón sin escalas: tardó tres meses a una velocidad de 1,5 nudos (2,7 km/h) para hacer las 3.780 millas náuticas (7.000 km).
"Yo ya estoy loco"
El denominador común de todos sus viajes ha sido el de realizar el mínimo impacto ecológico. Kenichi ha utilizado, en todos sus trayectos, barcos construidos con materiales reciclados e impulsados por el viento, las olas o la energía solar.
Ahora, ha batido otro récord: ser la persona de más edad en realizar el mismo trayecto a la inversa. Cuando se le pregunta si no se vuelve loco con tantos viajes en solitario, Horie contesta “esto es lo que le preguntas a una persona cuerda. Yo ya estoy loco”.
Kenichi Horie utilizó en 2008 un barco impulsado por olas para cubrir el trayecto entre Hawái y Japón
Libro y película
Su aventura de 1962 la plasmó en un libro titulado ‘Kodoku’ (‘Soledad’) donde reflexiona sobre el reto de encarar los problemas en el mar completamente solo. Fue un éxito de ventas y, al año siguiente, su hazaña fue llevada al cine por el director Kon Ichikawa y protagonizada por Yujiro Ishihara. La embarcación de 1962 está expuesta en el Museo Marítimo de San Francisco.
Kenichi Horie relató su experiencia en un libro titulado 'Kodoku' ('Soledad') del que se hizo una película (cartel)


