En paralelo a su carrera profesional, Pablo Carreño ha sido un testigo directo del crecimiento y la eclosión de Carlos Alcaraz, con quien comparte agente de representación, Albert Molina, y entrenamientos en Villena. Juan Carlos Ferrero es el entrenador del murciano y Samuel López dirige al asturiano.
"Ya lo ve todo el mundo. Con 18 añitos ya está en el top mundial, jugando de tú a tú contra todos los jugadores del mundo. Su potencial lo decidirá él mismo porque tiene todas las condiciones físicas, tenísticas y mentales, y tiene un equipazo detrás que lo está llevando de la mejor forma posible. Hay que tener paciencia con él, pero puede llegar a lo máximo. Viene de ganar un Masters 1.000 con 18 años, cosa que muy poca gente puede decir", afirma Carreño, que ya quedó impactado en su primer encuentro con el murciano.
"La primera vez que conocí a Carlos fue en el O2 Arena de Londres. Yo estaba top-10 y jugaba el Masters, él tenía 14 añitos y fue a jugar un torneo sub-14 allí y, como nos lleva el mismo agente, antes de jugar mi primer partido con Dominic Thiem me dijo: 'Tengo aquí a un chavalín, pelotea con él, juega muy bien'. ¿Seguro? Vale, vale. Y en la pista central del O2 falló menos bolas que yo. Simplemente con eso me dije: '¡Ostras, este chaval, con 14 años, en un escenario como este, no sé! Yo, con 14 años, no hubiera ni podido coger la raqueta en esa pista, pero él casi ya estaba para jugar con Thiem", rememora Pablo.
"Yo he vivido muy de cerca su progresión entrenando en la academia, sobre todo durante la pandemia. Estuvimos allí encerrados varios meses y los entrenamientos eran de un nivel muy alto, lo cual me benefició a mí y creo que a él también le benefició muchísimo para tener esa evolución tan rápida que ha tenido", añade el asturiano.
Ese año, en 2017, Carreño alcanzó el mejor ranking de su carrera (10º), en plena etapa de dominio de Rafa Nadal, Novak Djokovic y Roger Federer. La ausencia por lesión del suizo y el auge de la 'Next Gen' dibujan un nuevo escenario en el circuito, aún con Pablo, de 30 años y 19º del ranking, con ambición de volver al top-10.
"No está Federer, pero Djokovic y Nadal sí que están porque lo están demostrando, pero es verdad que poco a poco se hacen mayores, yo también, y viene gente joven por detrás, como Alcaraz, Musetti, Sinner, Korda, podría estar diciendo nombres un buen rato. Son jugadores que también quieren su protagonismo y no va a ser fácil volver al top-10. Yo tengo la ventaja de la experiencia, pero la desventaja de que ellos recuperan mejor y llegan a bolas que a mí me cuestan más. Estar top-10 o no al final dependerá más del nivel que dé yo que del que puedan dar Federer o los jóvenes", analiza Carreño.
Pablo Carreño ha sido dos veces semifinalista del Godó
"El ranking siempre interesa y es bueno estar lo más arriba posible, pero ahora mismo me tengo que fijar en mi, mi objetivo es volver a recuperar el nivel con el que empecé en Australia. La gira de tierra es un buen momento para conseguirlo, ya gané dos partidos en Montecarlo y aquí me he notado bien, así que estoy seguro de que recuperaré sensaciones y volveré al nivel con el que empecé el año", explica Pablo.
El gijonés ganó un brillante bronce olímpico tras ganar en los Juegos de Tokio a los números 1 y 2, Djokovic y Daniil Medvedev, jugando quizás el mejor tenis de su vida. "Estoy bien. El sábado me dolía un poco la zona del cuello, pero en ningún momento vi peligrar mi participación en el Godó y el lunes ya estaba entrenando prácticamente al 100%. La evolución es muy buena", indica Pablo.
"Carlos Alcaraz, con 14 años, casi ya estaba para jugar contra Dominic Thiem"
Carreño, dos veces semifinalista del Godó (2018, 2021), se medirá este jueves al italiano Lorenzo Sonego (28º) en octavos de final después de su firme victoria contra Bernabé Zapata (6-3, 6-3). "Será duro, está jugando muy bien, está cerca del top-20 y ha mejorado los últimos años, tiene una derecha y un saque muy potentes. Yo voy a tener que estar muy bien y subir un poco el nivel", dijo el asturiano, que sigue viendo "un nivelazo" en el Godó a pesar de las bajas ilustres como la de Rafa Nadal.
"El Godó es un torneo muy competitivo, siempre muy fuerte, hay jugadores buenísimos. La baja de Rafa es la que todo el mundo nota, para el torneo es una muy mala noticia. A nosotros nos alivia un poco porque sin él se puede abrir un poco más el cuadro, pero hay jugadores como Tsitsipas, Ruud, Alcaraz, jugadores de sobra para disfrutar del torneo y poner las cosas muy difíciles", concluye Carreño.


