

- Ángel Rigueira
Redactor Jefe | Polideportivo
La jornada del jueves en Roma acabó invadiendo la madrugada del viernes. A las 00:16 se cerró el día con un drama en el Campo Centrale del Foro Itálico. La clausura llegó tras una batalla de 3h.32', en una tierra batida ralentizada por una humedad que hizo más grandes y pesadas las pelotas.
Un infierno para las deportistas. La estadounidense Coco Gauff, 21 años y nº 3 mundial (subirá a la segunda plaza), se marchó al hotel con el alivio de meterse por vez primera en la final del WTA 1000 de Roma, en su tercer intento en semifinales.
Acabó en tortura para la china Qinwen Zheng, 22 años y nº 8. La campeona olímpica acarició su primera final de categoría 1000, ya que sacó para partido con 5-3 en el tercer set, pero las alternativas se sucedieron y hubo que llegar al desempate para decidir.
Ganó Coco Gauff por 7-6 (3), 4-6 y 7-6 (4). Su segunda final de la temporada, tras haber perdido recientemente la de Madrid ante la nº 1 Aryna Sabalenka. Será la decimotercera de su carrera, perseguirá su undécima corona.
La norteamericana, que busca tomar el testigo de su compatriota Serena Williams, campeona de la competición en 2016, mantuvo su racha positiva sobre Zheng, a la que batió por tercera ocasión, segunda en Roma. Ya lo había hecho en cuartos de la edición anterior y en la final de las WTA Finals que cerraron el curso pasado.
Coco Gauff podrá descansar el viernes, tiene margen para preparar su final del sábado, a las 5 de la tarde, don la heroína local, la italiana Jasmine Paolini, que eliminó a la estadounidense Peyton Stearns por 7-5 y 6-1.
Habrá un entrenador español en la final, Marc López, en período de prueba con Paolini hasta Roland Garros. Se quedó cerca Pere Riba, técnico de Zheng y que lo fue de Gauff cuando ésta triunfó en el US Open. La asiática no pudo igualar la final de Na Li en Roma 2012.

