Carpetazo al caso de Navacerrada: El Supremo avala el desmantelamiento de parte de la estación
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La decisión hace firme la obligación de retirar las instalaciones de varias pistas en la vertiente segoviana y obliga a restaurar el entorno natural.

- Miriam Panisello
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El Tribunal Supremo ha cerrado definitivamente la vía judicial en el caso de la estación de esquí de Navacerrada, avalando su desmantelamiento. El Alto Tribunal ha rechazado los recursos presentados por la Junta de Castilla y León y la empresa concesionaria, dejando firme la sentencia que obliga a retirar las instalaciones de varias pistas y restaurar el entorno natural.
La resolución confirma lo que ya dictaminó en 2024 el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León: la concesión para explotar parte de la estación, en el monte de Pinar de Valsaín, caducó en 2021 y debía haberse tramitado su cierre y recuperación ambiental. Sin embargo, la negativa de la administración autonómica a ejecutar esa decisión y el proceso judicial han permitido que la estación haya seguido operando varias temporadas más.
El origen del conflicto se remonta a la decisión del Gobierno central de no renovar la concesión, argumentando el impacto ambiental en una zona próxima al Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, junto a factores como la reducción de días de nieve en los últimos años. Frente a ello, tanto la Junta como los municipios y la empresa defendieron la continuidad de la estación por su valor histórico (con actividad desde los años 40) y su peso económico en la zona.
Ahora, con la decisión del Supremo, el proceso entra en una nueva fase. Las pistas de la vertiente segoviana (El Telégrafo, El Escaparate y El Bosque) deberán ser desmanteladas, lo que implica la retirada de remontes, pilonas, cables y sistemas de nieve artificial, además de la restauración del terreno a su estado natural.
Estas pistas, ubicadas en la parte baja, representan el núcleo operativo de la estación, especialmente por su accesibilidad y protección frente al viento. Sin ellas, la viabilidad del resto del dominio queda en el aire, incluso aunque la parte madrileña mantenga su concesión en vigor.
El futuro de Navacerrada ahora es incierto; la que durante décadas ha sido una de las puertas de entrada al esquí para miles de aficionados podría dejar de serlo.

