La neutralidad olímpica, ¿en la cuerda floja?: el COE apoya que el deportista ucraniano Heraskevych no pueda competir y Ucrania califica la medida de “vergonzosa”

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El atleta ucraniano, que ha apelado al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) y está esperando una respuesta, quería competir con un casco homenaje a sus compatriotas deportistas fallecidos en la guerra. 

La iniciativa ha generado diferencias sobre la interpretación de la Regla 50 de la Carta Olímpica que defiende la neutralidad.

El casco de la discrodia.
El casco de la discordia.@heraskevychvladyslav/Instagram
  • Miriam Panisello

La polémica en torno al atleta ucraniano Vladyslav Heraskevych ha marcado parte de la actualidad de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026 de los últimos días.

El atleta de skeleton fue expulsado de la competición por querer competir con un casco personalizado que homenajeaba a deportistas ucranianos fallecidos en la guerra con Rusia, una decisión que desató un debate sobre la interpretación de las normas de expresión política dentro del entorno olímpico.

Por supuesto, el caso generó reacciones de diferentes tipos en varios comités nacionales, entre ellos el español (COE) que ayer lanzó un comunicado oficial dando su punto de vista:

"El COE manifiesta su máximo respeto y solidaridad hacia el pueblo ucraniano, plenamente consciente del sufrimiento que atraviesa y del impacto que esta guerra tiene en sus deportistas, en sus familias y en toda la población civil.

Al mismo tiempo, el COE respalda la decisión del COI, en consonancia con la normativa olímpica vigente y el marco de neutralidad que rige en todos los Juegos. Los Juegos Olímpicos representan el mayor punto de encuentro del diálogo, la convivencia y la expresión de los valores universales del deporte, un espacio único donde atletas de todo el mundo pueden competir en igualdad de condiciones, más allá de cualquier diferencia o conflicto.

La zona de competición, donde hombres y mujeres deportistas demuestran ser los mejores del mundo, debe permanecer siempre al margen de cualquier mensaje político, ideológico, religioso o comercial. Así lo establece la Regla 50 de la Carta Olímpica, que señala que «no se permitirá ningún tipo de manifestación o propaganda política, religiosa o racial en ninguna instalación olímpica, sede u otro emplazamiento olímpico».

Esta norma tiene como finalidad proteger el espíritu de neutralidad de los Juegos, garantizar que la competición se desarrolle en un entorno justo y seguro, y evitar que los y las deportistas —auténticos líderes mundiales y máximos representantes de una sociedad que aspira ser integradora, igualitaria, justa y competitiva— se vean inmersos en debates o tensiones de naturaleza política.

El Comité Olímpico Español reafirma su compromiso absoluto con los valores del olimpismo, con el respeto a todos los países y pueblos, y con la defensa de un deporte que siga siendo un espacio de unión, no de confrontación”.

Muy diferente fue la reacción de Ucrania cuyo ministro de exteriores, Andrí Sibiga, no ocultó su absoluto rechazo hacia la medida: “El Comité Olímpico Internacional (COI) no ha vetado sólo a un atleta ucraniano, sino a su propia reputación. Futuras generaciones recordarán esto como un momento vergonzoso”.

Ayer bien entrada la tarde, el Comité Olímpico Internacional (COI) anunció que se le readmitiría la acreditación pero no podrá competir.

Par su parte, Vladyslav Heraskevych ha apelado al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) pues esta seguro de no haber incumplido ninguna regla y se espera una rápida respuesta.

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