Visitamos la sede de Santini, el lugar en el que se realizan las mejores prendas de ciclismo

REPORTAJE

Desde Bérgamo, nos desplazamos para conocer cómo es por dentro la sede de Santini y descubrir cómo se diseñan y confeccionan algunas de las mejores prendas para ciclismo del mundo.

Sede de Santini en Bérgamo (Italia).

Sede de Santini en Bérgamo (Italia).

Aitor Lamadrid

En pleno corazón de Bérgamo, la sede de Santini es un enorme complejo de 15.000 metros cuadrados que da cabida a 140 empleados. La joya de la corona es el espectacular edificio principal, una maravilla arquitectónica de los años 60 que ha sido reconstruido por la marca e inaugurado en 2023.

Santini, como marca, fue fundada en la propia ciudad de Bérgamo por Pietro Santini en 1965. Originalmente, la marca no se creó para satisfacer las necesidades de los ciclistas profesionales, sino de aficionados y amigos del propio Santini. El ciclista Felice Gimondi fue clave en el auge y desarrollo de la marca y con el paso de los años, Santini fue capaz de integrar algunas de las innovaciones más importantes en el textil para ciclismo: desde la fabricación con lycra hasta la sublimación de los colores o el uso de tejidos como el Windstopper.

Sede de Santini en Bérgamo.

Sede de Santini en Bérgamo.

Aitor Lamadrid
Sede de Santini en Bérgamo.

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Aitor Lamadrid

Toda la producción de Santini se realiza en su sede, lo que les concede una gran ventaja competitiva al no depender de Asia u otros almacenes y poder decidir sobre el ritmo de producción. En la actualidad, la empresa está dirigida por Mónica y Paola Santini, hijas del fundador.

Sede de Santini en Bérgamo.

Paola Santini, hija de Pietro Santini, fundador de la marca.

Aitor Lamadrid

Una sede que respira ciclismo

Nuestra visita comienza en la recepción, donde se puede saborear desde el principio la historia de la marca y su vinculación con la competición. Bicicletas icónicas de carreras nos dan la bienvenida antes de llegar al muro en el que se exhiben algunos de los maillots más relevantes en la historia de Santini. Peugeot Michelin, La Vie Clare, Mapei, Gatorade... Y, por supuesto, las maglias del Giro, el Tour y los Campeonatos del Mundo, firmadas por leyendas que han escrito páginas de oro en el libro de historia del ciclismo.

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Sede de Santini en Bérgamo.

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Sede de Santini en Bérgamo.

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También tiene su propia entrada principal la tienda oficial Santini, el único espacio de la sede disponible para el consumidor final. En ella se pueden adquirir todas las prendas de la marca, incluyendo las últimas novedades y los productos de su ambicioso proyecto custom. Además, está concebida como un punto de encuentro entre ciclistas de la zona.

Sede de Santini en Bérgamo.

Sede de Santini en Bérgamo.

Aitor Lamadrid

En el interior de las instalaciones encontramos un precioso espacio showroom en el que se exhiben las prendas más representativas del catálogo de Santini e incluso productos que aún no han salido al mercado. También hay muestras del programa custom, prendas que se diseñan en estas oficinas para clubes, equipos o aficionados de todo el mundo.

Sede de Santini en Bérgamo.

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Aitor Lamadrid

Una deslumbrante escalinata da acceso al nivel superior. Por cierto, está formada por 21 escalones, el número de etapas que compone una gran vuelta. En este piso se encuentran las oficinas administrativas, los despachos de la dirección de Santini y el equipo de diseño que elabora los kits de las próximas campañas.

Sede de Santini en Bérgamo.

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Aitor Lamadrid
Sede de Santini en Bérgamo.

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Proceso de fabricación

Una vez elaborado el diseño, comienza la fabricación. El proceso se lleva a cabo desde una planta contigua al edificio principal y es un procedimiento mucho más manual de lo que cabría esperar. 

Sede de Santini en Bérgamo.

Sede de Santini en Bérgamo.

Aitor Lamadrid

El primer paso es el corte de los patrones de cada prenda según la talla. Este primer corte se realiza a máquina puesto que es capaz de optimizar la colocación de cada pieza para desperdiciar la menor cantidad de material posible. Es uno de los pocos procesos que no son manuales.

Sede de Santini en Bérgamo.

Sede de Santini en Bérgamo.

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Una vez realizado el primer corte, sobre papel blanco, en esta maquinaria se realiza la primera capa de color sobre las piezas que luego se aplicará en las prendas.

Las máquinas pueden imprimir hasta 100 metros de papel por hora y siempre han de tener unas condiciones de temperatura y humedad óptimas. Es lo que garantiza que los colores sean correctos y el producto final, perfecto. Cada rollo corresponde a un pedido con sus diseños y tallas, después se transfiere el color a las prendas.

Sede de Santini en Bérgamo.

Sede de Santini en Bérgamo.

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También hay una oficina específica en la que se define el fitting de los profesionales y el ajuste de las colecciones convencionales.

Ahora sí, en la planta de producción, es el momento de aplicar el color definitivo. En picos de producción, esta planta es capaz de elaborar hasta 7.000 prendas al día. Nos detenemos en un ejemplo de diseño custom. Sobre una máquina, y mediante un proceso manual, se colocan tanto las piezas textiles blancas cortadas inicialmente como el papel con la pintura. Es por ello que no hay dos prendas Santini exactamente iguales.

Sede de Santini en Bérgamo.

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Aitor Lamadrid

Este proceso no es contaminante y, aunque el papel contiene agentes químicos y no se puede reciclar de modo convencional, Santini lo recicla a través de partners específicos. Es solo una pequeña parte de su gran compromiso por la sostenibilidad. 

Sede de Santini en Bérgamo.

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Aitor Lamadrid

Cada pieza de cada prenda ya está pintada y cortada y ahora falta quizá el proceso más importante: coser todas las prendas. Un proceso que, como podemos ver, es mucho más manual de lo que podríamos pensar inicialmente.

Sede de Santini en Bérgamo.

Sede de Santini en Bérgamo.

Aitor Lamadrid

La costura es manual y cada máquina de coser es específica, según el tipo de costura y la prenda sobre la que se está trabajando. El control de calidad también es manual. Lo último en añadir a las prendas, si se trata de un maillot, es la cremallera y los bolsillos. 

Almacén y reparto

Y llegamos al último paso del proceso: el almacén. Desde este punto se sirven todas las prendas Santini alrededor del todo el mundo.

Sede de Santini en Bérgamo.

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Una vez más, no encontramos un proceso automatizado, sino manual. El almacenamiento es similar al que podemos encontrar en Ikea, un sistema de nomenclatura revela dónde se almacena cada pieza y, tanto la recogida como el empaquetado, es manual.

Como hemos visto, todo el proceso se realiza aquí, desde la sede de Bérgamo. El mercado más importante para Santini es el italiano, pero representa tan solo el 15% de su facturación. El 85% restante procede del resto del mundo, especialmente en Asia, donde gozan de una excelente acogida. Para hacernos una idea de su capacidad, en 2022 la facturación de Santini fue de 31 millones de euros.

Sede de Santini en Bérgamo.

Sede de Santini en Bérgamo.

Aitor Lamadrid

Y hasta aquí nuestra visita a las instalaciones de Santini, una empresa con capacidad de producción mundial pero que, como hemos visto, mantiene el carácter artesanal y familiar con el que se fundó en los años 60.

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