Rodri vuelve a brillar con la Roja: sus números marcan su importancia en el juego
SELECCIÓN ESPAÑOLA
El capitán español no jugaba desde Turquía en septiembre y regresó a gran nivel frente a Serbia
Jugó junto a Pedri y fue el que más participó y el que más recuperó en La Cerámica
Zubimendi, baja en la concentración de España por unas molestias en su rodilla derecha


- Ferran Martínez
Jefe de sección - Barcelona
Rodri Hernández (28 años) volvió y España lo notó desde el primer minuto. En La Cerámica, ante Serbia (3-0), el mediocentro reapareció con una actuación de mando tras varios meses sin vestir la camiseta de la selección, desde aquel compromiso de septiembre frente a Turquía. Sin ruido, pero con una autoridad incuestionable, el jugador del Manchester City retomó su papel de brújula del equipo junto a Pedri.
El de Cascante fue el futbolista con mayor presencia sobre el césped. Sus 115 toques explican hasta qué punto España giró en torno a su figura. Siempre ofreció una línea de pase, siempre encontró la mejor opción. Fue, en esencia, el punto de apoyo constante para dar sentido a cada posesión.

A esa omnipresencia le sumó una precisión casi quirúrgica. Rodri completó 100 de 107 pases, sosteniendo el ritmo del partido y permitiendo que España viviera instalada en campo rival durante buena parte del encuentro. No se limitó a asegurar: también empujó al equipo hacia adelante, firmando 23 pases en el último tercio que ayudaron a desordenar a Serbia.
Su influencia tampoco se detuvo ahí. En defensa, aportó equilibrio y lectura táctica, con 5 recuperaciones que frenaron cualquier intento de reacción visitante. Además, participó activamente en la presión avanzada, acumulando 8 acciones defensivas en el último tercio, una muestra más de su compromiso sin balón.
En definitiva, Rodri va camino de alcanzar el nivel que lo consagró como mejor jugador del mundo y eso es una buena noticia para la selección de De la Fuente. Además, ahora tiene a su lado a Pedri otro potencial Balón de Oro y a Zubimendi apretando para que no se duerma. Un lujazo.

