Sanción en la sombra: el caso de Adaejah Hodge sacude el atletismo universitario
ATLETISMO
La velocista de la Universidad de Georgia cumplió totalmente en secreto una sanción por dopaje
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- Alex Molina
Redacción
La Unidad de Integridad del Atletismo (AIU) reveló el pasado 17 de marzo un caso que ha generado controversia en el mundo del atletismo: la velocista de la Universidad de Georgia, Adaejah Hodge, dio positivo por una sustancia prohibida durante el Mundial Sub-20 de 2024 en Lima, Perú. Que una atleta haya sido castigada por el uso de sustancias prohibidas no es -lamentablemente- ninguna novedad, pero su caso fue especialmente llamativo porque cuando se hizo público el castigo, la atleta ya había cumplido en silencio una sanción de 17 meses.
Hodge, quien brilló en ese campeonato con una medalla de plata en los 100 metros y oro en los 200 metros, acababa además de liderar a su equipo universitario hacia el título NCAA en pista cubierta, logrando un segundo puesto en los 60 metros y la victoria en los 200.
Según el organismo, la infracción se produjo cuando la atleta tenía 18 años y no hubo intención de dopaje: la investigación concluyó que Hodge ingirió la sustancia prohibida sin saberlo, lo que influyó en la reducción de su sanción inicial de dos años. Parte de esa rebaja se debió también a su colaboración en una investigación en curso, motivo clave por el cual la AIU decidió no hacer pública la suspensión en su momento.
El caso ha ganado especial relevancia por ser un ejemplo de una práctica poco habitual: las sanciones no anunciadas. Aunque la política general de la AIU es comunicar estas decisiones de inmediato, existen excepciones cuando la divulgación puede comprometer investigaciones más amplias. En este contexto, la ayuda proporcionada por Hodge fue considerada “sustancial”.
El positivo de la atleta estuvo relacionado con el compuesto GW1516, conocido por alterar el metabolismo de las grasas y vinculado a riesgos graves para la salud. No se trata de un caso aislado: otros dos atletas vinculados a la misma academia de formación en Florida también dieron positivo por la misma sustancia en un periodo de poco más de un año, lo que derivó en una investigación sobre su entorno de entrenamiento y que podría haber sido condicionada de haberse sabido el positivo de Hdge.
Pese a las explicaciones oficiales, el caso deja múltiples interrogantes abiertos. Entre ellos, el grado de conocimiento del entorno de la atleta, la posible implicación de terceros y la transparencia en la gestión de estas sanciones. Además, se cuestiona si Hodge pudo entrenar con su equipo universitario durante el periodo de suspensión, algo que las normativas internacionales prohíben en ciertos contextos.
Más allá del caso individual, el episodio reabre el debate sobre el equilibrio entre confidencialidad e integridad en el deporte. Mientras las autoridades defienden la necesidad de proteger investigaciones en curso y no publicar algunas sanciones, algunos expertos advierten que la falta de transparencia puede erosionar la confianza del público y generar sospechas en torno a ausencias prolongadas de atletas de élite.