Kilian Jornet lo tiene claro: "La genética marca el tope, pero para llegar se necesita un trabajo de toda la vida"
TRAIL RUNNING
El ultrafondista catalán habló sobre el papel que ha tenido a la hora de acercar la montaña al gran público... y de los peligros que conlleva: “La montaña no se puede domesticar”

- Alex Molina
Redacción
El ultrafondista y alpinista catalán Kilian Jornet lleva muchos años en el centro de la escena del trail y el alpinismo. Tras varios años centrado en grandes proyectos de exploración en alta montaña, el deportista ha decidido regresar a la competición y, entre otros retos, participará de nuevo en la Ultra-Trail du Mont-Blanc (UTMB), considerada la carrera de montaña más importante del mundo. En una entrevista concedida al diario El Mundo, el atleta reflexiona sobre su relación con la montaña, su vida familiar en Noruega y la evolución del deporte de resistencia.
Jornet fue durante años una de las grandes figuras del esquí de montaña, disciplina en la que conquistó varios títulos mundiales antes de que el deporte llegara al programa olímpico. Sin embargo, reconoce que no se planteó competir en los recientes Juegos por un motivo muy claro. “No me lo planteé por el formato. En los Juegos Olímpicos sólo se hacen carreras al sprint de menos de un kilómetro y no es lo mío. El esquí de montaña se reduce a tres minutos, se pierde ese componente salvaje”. Aun así, valoró el mérito de quienes se adaptaron al nuevo formato, como su compatriota Oriol Cardona, y expresó su deseo de que en el futuro se incluyan distancias más largas.
Tras varios proyectos de gran envergadura en cordilleras como los Alpes o en Estados Unidos, Jornet ha decidido volver a las carreras. Según explicó, el cambio responde también a su situación personal. “Proyectos como los que hice en los Alpes o en Estados Unidos me llenan más. Me encanta la exploración, descubrir el límite de mi físico. Pero también me exigen estar demasiado tiempo fuera de casa”. El atleta acaba de ser padre por tercera vez junto a la corredora sueca Emelie Forsberg, que también prepara su regreso a la competición.
El deportista también abordó el llamado “efecto Kilian”, la influencia que su figura ha tenido en la popularización de las carreras de montaña. Aunque no se siente culpable de los accidentes que algunos atribuyen al auge de este deporte, sí reconoce cierta responsabilidad. “Hace 20 años casi todos los que corrían en montaña venían del alpinismo o el senderismo y tenían nociones de seguridad. Hoy muchos llegan sin esa base. Es positivo que más gente practique deporte, pero la montaña no se puede domesticar”.
Sobre su propio futuro deportivo, Jornet cree que competir es algo circunstancial dentro de su relación con la montaña. “Ahora lo hago porque estoy en forma y me motiva. Con los años haré actividades más técnicas, iré más lento, y no tendré problema en ello”. En cualquier caso, asegura que siempre seguirá activo, aunque sea en carreras locales cerca de casa.
El atleta también reflexionó sobre los factores que explican su éxito. Su madre suele recordar que subió al Aneto con apenas cinco años, algo que para muchos simboliza un talento excepcional. Sin embargo, Jornet matiza la importancia de la genética. “La genética marca el tope. Pero para llegar, si es posible llegar, se necesita un trabajo de toda la vida”. En su caso, destaca sobre todo el papel del entorno en la infancia, la epigenética: “Cuando era niño, con cinco, seis, siete u ocho años, cada fin de semana hacíamos montaña; exploraba, me cansaba, pasaba hambre. Todo eso me construyó”.
Entre sus planes de futuro también figura regresar al Himalaya. Aunque ahora mismo lo ve complicado por el nacimiento reciente de su hija, asegura que volverá y que le atrae la idea de realizar encadenamientos de picos en estilo ligero, algo que conecta con la evolución del alpinismo moderno. Un enfoque que reabre incluso debates históricos, como los que protagonizó el legendario alpinista Reinhold Messner sobre el papel de la velocidad en la montaña.


