Kilian Jornet, sobre la ‘triatlonización’ del trail running: “La barrera financiera para acceder a carreras nunca ha sido tan alta como ahora”
RUNNING
El deportista catalán dejó una interesante reflexión sobre la industrialización del trail running y el nuevo escenario internacional de las carreras de montaña
Kilian Jornet: «Las redes sociales causan que la presión empiece mucho antes de la línea de salida»


- Daniel Sanabria
Periodista
Que en los últimos años hemos asistido a una eclosión internacional del trail running es un hecho indiscutible. Un facto, como dicen ahora los jóvenes. La cifra de carreras y corredores sigue creciendo de forma desmedida y ya existe un tejido industrial sólido que conecta las distintas piezas de este deporte. Más players, más dinero y, por tanto, más negocio.
Al hilo de este nuevo escenario, Kilian Jornet hacía en su blog personal una interesante reflexión. El deportista catalán señalaba la transformación del corredor de montaña a lo largo de estos últimos 20 años: “Hemos pasado de un depotista más montañero y austero a un perfil demográfico más acomodado, de mayor edad y dispuesto a invertir de manera significativa en la experiencia y el estilo de vida que rodea al trail running. Si bien la popularidad de este deporte se encuentra en máximos históricos, su evolución ha configurado un contexto complejo en el que la participación y la inclusión conviven en un equilibrio delicado y, a veces, hasta contradictorio”.
De esta manera Kilian Jornet explica cómo un deporte nacido vinculado a unos valores de conexión con la naturaleza se ha convertido en un negocio a gran escala. Y uno de los ejemplos incuestionables es el encarecimiento de los dorsales. “La puerta de entrada a las emblemáticas carreras de 100 millas exige hoy un compromiso económico comparable al de los triatlones de alto nivel, con cuotas de inscripción que a menudo superan los 300 o 500 euros, y unas listas de material obligatorio que añaden otros 500 euros o más. La barrera financiera de acceso nunca ha sido tan alta”, señala Kilian desde su experiencia.
Y continúa su reflexión denunciando la delicada situación que deja este nuevo modelo a las carreras más humildes. “La inercia por correr las grandes carreras tiene su consecuencia abajo, creando un entorno difícil para los eventos locales y de bajo coste, tradicionalmente organizados por pequeños clubes o asociaciones. A medida que los grandes circuitos elevan los estándares en seguros, permisos y obsequios al corredor, para una experiencia más global, las pruebas de base quedan fuera del sistema por una cuestión de costes” –explica el alpinista afincado en Noruega–. “Como consecuencia, el deporte está perdiendo los espacios que antes acogían a un público más joven, local y con menos recursos, sustituidos por una cultura de viajar para competir dominada por quienes disponen de un alto poder adquisitivo”, conluye.

Así, esta ‘triatlonización’ del trail running ha causado una importante brecha entre los aficionados más jóvenes. Y es que, si bien el giro económico de la industria permite a talentos de la montaña desarrollarse profesionalmente como atletas, penaliza en alto grado al corredor recreativo y sin tantas aspiraciones competitivas. “En el pelotón de las carreras el perfil del participante sigue siendo homogéneo desde el punto de vista socioeconómico, relegando a muchos amateurs por los altos costes de desplazamiento y los complejos sistemas de puntos para clasificarse para los grandes eventos internacionales”, denuncia Kilian.
Y concluye su análisis con un deseo para el futuro: “El desafío de los próximos años es evitar que el deporte se convierta en un espacio exclusivo para la élite y los más acomodados. Mantener el equilibrio entre el prestigio del escenario global y la accesibilidad de los clubes y pruebas locales -basadas en el voluntariado y el desarrollo del trail en regiones con menos recursos- será clave para garantizar la supervivencia de este deporte”.
