Ahora que el calor aprieta más que nunca, la hidratación es un factor clave para todos los runners. Pero a pesar de ello, muchos corredores prefieren salir sin una botella de agua en sus manos o incluso sin una hidratación preventiva antes de salir de casa. Pero realmente, ¿cómo de importante, cuánto afecta y, sobre todo, cuándo es peligroso no beber agua con el running de por medio? Un estudio reciente ha demostrado que la seguridad de esta práctica depende de múltiples factores como la temperatura, la intensidad del esfuerzo y las características físicas de cada persona, pero también ha sido capaz de determinar numéricamente el momento en que comienza a ser peligroso no beber agua.
Según este estudio una persona puede correr hasta 60 minutos sin necesidad de beber agua siempre que las condiciones ambientales sean "normales" (temperatura inferior a 23℃, baja humedad) y el esfuerzo no sea excesivo. Pero todo cambia cuando la sudoración entra en escena: cuando un 3% del peso corporal se ha perdido a través de la sudor es cuando la deshidratación se comienza a notar, momento en que podrían verse afectadas la circulación sanguínea, la regulación térmica y el rendimiento físico.
El análisis se llevó a acabo analizando los resultados de 147 personas adultas sanas, en su mayoría hombres. La percepción del esfuerzo se midió utilizando la escala de Borg, que va del 6 (sin esfuerzo) al 20 (esfuerzo máximo). Los resultados fueron muy reveladores: quienes se ejercitaron en estado de deshidratación (con una pérdida del 2.3 % de su peso corporal) reportaron solo 0.81 puntos más en la escala de esfuerzo en comparación con quienes se mantuvieron bien hidratados. Pero esta diferencia, aunque estadísticamente está ahí, no alcanza el umbral considerado como relevante (al menos 1 punto en dicha escala), por lo que la conclusión es inequívoca: no es necesario obsesionarse con mantener la euhidratación (estado óptimo de hidratación) en ejercicios de hasta dos horas siempre que la pérdida de peso corporal no supere el 3 %.
Pero cada cuerpo es un mundo y no todos sudamos igual. Varios estudios apuntan que la tasa de sudoración puede variar entre 0,3 y 2,5 litros por hora (una vez más dependiendo de factores como la intensidad del esfuerzo, la temperatura, la aclimatación al calor y las características fisiológicas de cada persona), por lo que la hidratación tiene que personalizarse. Aunque pueda parecer un poco rudimentario, la mejor forma de saber cuánto se ha sudado en una salida runner es pesarse sin ropa antes y después de correr, teniendo en cuenta que hay que restar la cantidad de líquidos ingeridos y sumarle la orina eliminada.




