Por desconocimiento o por tendencia general, hay personas que tienen concepciones erróneas, sean corredores o no, sobre la práctica del running. Ya sea porque son ideas del pasado que han ido prevaleciendo el tiempo como válidas, a pesar de que ya no lo sean como directamente afirmaciones falsas.
Por este motivo, es importante aclarar las dudas cuando se pretende empezar o progresar corriendo. Pues los miedos infundados son los peores aliados y no tiene sentido creer en ideas solamente porque muchas personas las digan.
Desmintiendo los mitos más generalizados del running
Correr vuelve a estar de moda. De hecho, nunca dejó de estarlo. Con unas cifras de participación creciendo exponencialmente tanto en las carreras de asfalto como las de trail, es importante que las ideas básicas de esta práctica estén claras.
Porque correr no es calzarse unas zapatillas y salir a rodar. Es elegir un estilo de vida saludable, cuidando la que es la casa de todos y todas: nuestro cuerpo. Bajo esta premisa, es crucial desmentir cinco mitos sobre este deporte:
MITO 1
Correr daña las rodillas y causa artritis
Como cualquier deporte de impacto practicado en exceso, correr puede dañar nuestras rodillas si nos excedemos. Pero, generalmente, la práctica amateur del running, al contrario de lo que se puede pensar, mejora el sistema esquelético y muscular, y ayuda a prevenir la osteoartristis. ¿Por qué? Porque es un deporte que activa el cuerpo prácticamente su totalidad y ayuda a destensar los músculos y huesos, siempre que no se le exigan ritmos muy agresivos.
Las rodillas son consideradas uno de los puntos débiles de los corredores
MITO 2
Hay que estirar antes y después de correr
Lo verdaderamente importante de los estiramientos no es el momento en el que se hacen, sino su tipo. Se ha demostrado que los estiramientos estáticos tensan demasiado nuestras articulaciones y extremidades, lo que no reduce el riesgo de lesión. Por contra, los estiramientos dinámicos (estirar el cuerpo en movimiento), ya sean antes o después del rodaje, ayudan a prevenir lesiones, porque activan (antes) o relajan (después) músculos y articulaciones.
Las escaleras son un buen elemento para los estiramientos dinámicos
MITO 3
Las zapatillas se eligen según la superficie
El tipo de zapatilla elegida se debe escoger acorde al peso, la distancia y los objetivos de cada corredor. Si bien es cierto que no se usan el mismo tipo de zapatillas para una carrera de asfalto que para una de trail, no es recomendable realizar cambios abruptos en nuestro calzado ni estrenar zapatillas en pruebas o competiciones sin haberlas probado antes.
La suela de las zapatillas se tiene que adaptar a cada tipo de corredor
MITO 4
Para correr más rápido, pisa con la punta
Lo cierto es que no hay un patrón de apoyo ideal para correr. De hecho, existen varios tipos de pisadas (la de pronador, la de supinador, la neutra, etc.). Por lo que, como en general en la vida cuando se busca la perfección, la pisada perfecta para correr lo más rápido posible no existe.
Cada persona tiene una biomecánica diferente ya desde su nacimiento y debe adaptarse a ella para correr de manera adecuada, evitando lesiones y con la mejor puesta en escena posible. Se puede ir corrigiendo para prolongar la práctica del running, pero no sin ayuda de un especialista ni el material ni las técnicas adecuadas.
Correr únicamente con las puntas de los pies puede generar lesiones
MITO 5
Carrera y maratón son lo mismo
Este puede parecer el más evidente o fácil de desmentir. Pero lo cierto es que hay muchas personas (incluso corredores) que llaman maratón a cualquier carrera. Y es una denominación incorrecta.
Mientras que carreras hay de muchas distancias, incluida la distancia de maratón, la maratón es una carrera de una distancia concreta: 42.195 kilómetros.
Por lo tanto, cuando se habla de carreras, es mejor nombrarlas por el número de kilómetros que se recorren o simplemente decir carrera, prueba o evento.
Muchas veces, el contexto o simplemente hacer una búsqueda fácil por Internet pueden despejar dudas. Simplemente, es mejor no creerse de primeras todo lo que se dice o se lee y utilizar primero la lógica.



