¿Cómo se diseña una ‘superzapatilla’ de running?

MATERIAL

La fibra de carbono se destaca como el material que ha revolucionado el segmento de las zapatillas de competición

El propósito final es conseguir un calzado con un efecto trampolín acentuado que ahorre el máximo tiempo durante la fase de apoyo

La placa de carbono, elemento clave que ha revolucionado el calzado de competición en la industria del running.

La placa de carbono, elemento clave que ha revolucionado el calzado de competición en la industria del running.

AITOR LAMADRID

No hay ninguna duda. La actual batalla de las marcas fabricantes de calzado de running está en el segmento de las zapatillas de competición. La llegada de la fibra de carbono como material resistente y gran capacidad de rebote ha cambiado las reglas del juego. Todas las grandes firmas de la industria ya cuentan en su colección de zapatillas con al menos un modelo con placa de fibra de carbono. Pero para diseñar una ‘superzapatilla’ –apelativo con el que popularmente se conoce a este tipo de modelos– hace falta mucho más que recurrir a este material.

Hace solo unos días HOKA lanzaba al mercado la zapatilla más agresiva de su historia, la Cielo X 1. Esta silueta encarna a la perfección el espíritu de lo que integra una zapatilla enfocada al máximo rendimiento. Todos los elementos del calzado están diseñados con un mismo propósito: la velocidad. Para ello, es evidente que hay que sacrificar otras prestaciones como la comodidad o la estabilidad, pero esto no quiere decir que sean características incompatibles. Simplemente se priorizan los materiales y construcciones que ayuden a correr más rápido en detrimento de la comodidad o la amortiguación esponjosa.

La fibra de carbono: el jamón del sándwich

Pero… ¿Por qué se utiliza la fibra de carbono? Este material, que se intercala entre dos capas de espuma a modo de sándwich, ofrece unas prestaciones ventajosas por su densidad. En primer lugar es muy resistente y puede soportar el peso de nuestro cuerpo durante la zancada, además de ser un material liviano y a la vez rígido. Esa rigidez es la que consigue que comprimir y descomprimir la espuma en la que va insertada, logrando el deseado efecto trampolín. En términos de física, energía cinética.

El resultado de este propósito es que la fase de apoyo (aterrizaje, transición y despegue) sea lo más rápida posible y el pie reciba una “propulsión” que facilite la siguiente zancada.

En el caso de la HOKA Cielo X 1 la placa de fibra de carbono cuenta con unas pequeñas alas que tratan de aportar una mayor estabilidad a lo que de normal ofrecen las zapatillas con placa. Un detalle muy inteligente e interesante de la marca californiana para ampliar el espectro de corredores al que este modelo puede dirigirse, y no acotarlo únicamente a los corredores con una técnica de carrera depurada.

La placa de carbono de una superzapatilla va insertada entre dos capas de espuma.

La placa de carbono de una superzapatilla va insertada entre dos capas de espuma.

AITOR LAMADRID

Por otro lado, en la HOKA Cielo X 1 el carbono viaja dentro de una espuma de material PEBA (poliéster amida en bloque), un recurso cada vez más utilizado en el calzado deportivo al tratarse de un compuesto más esponjoso, ligero y reactivo. Algunos estudios han concluido que las zapatillas que fabrican su mediasuela con PEBA requieren de un menos energía para “moverse” que la espuma EVA tradicional. Al mismo tiempo, el PEBA ofrece un retorno de energía mayor que la EVA.

Este engranaje que se construye en la mediasuela es la clave para conseguir una superzapatilla que nos ayude a batir nuestros registros sobre el asfalto. Pero hay más.

Un upper minimalista

El upper es otra zona muy importante, ya que debe conseguir un ajuste máximo (ya que los ritmos que vamos a llevar son elevados y es importante que el pie viaje con seguridad y se eviten pequeños deslizamientos) y además hacerlo con el mínimo peso posible.

Lo habitual para esta zona de la zapatilla es recurrir a tejidos muy ligeros, como la HOKA Cielo X 1, que ofrece un upper de punto eliminando cualquier tipo de refuerzo y termosellado, a excepción del propio logo de la marca. El upper de una superzapatilla suele contar con muy poca estructura, se dobla fácilmente, es altamente elástico (maleable, más bien) y por tanto su collarín y lengüeta no presentan grandes acolchados, sino construcciones muy minimalistas que reduzcan al máximo el peso del conjunto. En el caso de la HOKA Cielo X 1 se ha apostado incluso por una lengüeta asimétrica.

El upper de la Hoka Cielo X 1 es de carácter minimalista

El upper de la Hoka Cielo X 1 es de carácter minimalista.

AITOR LAMADRID

El rocker y las alturas

Otro aspecto determinante para entender el comportamiento de una superzapatilla es lo que conocemos como rocker. Con este término –heredado del surf– hacemos referencia a la capacidad de balanceo de la zapatilla. Si imaginamos una mecedora, sería el rango de movimiento que esa mecedora ofrece de atrás hacia delante. Si ahora extrapolamos ese concepto a una zapatilla de correr, el rocker es eso mismo, la curvatura que ofrece la suela.

¿Cómo influye el rocker a la hora de correr? Cuanto más agresivo sea, más facilitará que el despegue de la zancada sea suave y rápido. Esa propia curvatura delantera es la que permite que el pie despegue de manera más natural y expeditiva. Como vemos, es otro detalle más que trabaja para ese objetivo común que tienen todos los elementos de la zapatilla: alcanzar la máxima velocidad.

Por último, una superzapatilla ofrece unos perfiles notablemente elevados. Es otra de las tendencias del mercado desde hace unos años: elevar la altura de las siluetas para insertar la mayor cantidad de espuma posible dentro de la mediasuela y lograr un mayor efecto de la placa de carbono en esa ‘función trampolín’. Pero como todo tiene un límite, la World Athletics estableció un máximo de 40 mm de altura para poder correr en competiciones oficiales.

La HOKA Cielo X 1 también ha jugado con el reglamento oficial y por eso ha diseñado esta zapatilla de competición con un perfil de 39 mm en su zona trasera y 32 mm en su parte delantera, resultando un drop de 7 mm. En la versión femenina las cifras son de 37-30. Es decir, cualquier atleta profesional de la casa americana puede competir con ellas y conseguir récords oficiales. Una auténtica joya.

Mostrar comentarios
Cargando siguiente contenido...