El parque que Sevilla estuvo a punto de perder: hoy es un pulmón verde gracias a la lucha de sus vecinos

PLANES SEVILLA 

El Parque Amate tiene 32 hectáreas y una variedad notable de árboles, además de espacios para múltiples actividades recreativas para adultos y niños. 

Es el testimonio vivo de una lucha vecinal que transformó una escombrera abandonada en el segundo parque más importante de la ciudad tras el histórico Parque de María Luisa.

El Parque Amate, un pulmón verde de Sevilla que existe gracias a la perseverancia de los vecinos.

El Parque Amate, un pulmón verde de Sevilla que existe gracias a la perseverancia de los vecinos.

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En el distrito Cerro-Amate de Sevilla, entre las barriadas de Santa Aurelia, Rochelambert, Juan XXIII y Amate, se extiende uno de los espacios verdes más singulares de la capital andaluza, el Parque Amate.

Con sus casi 32 hectáreas de superficie, representa mucho más que una simple zona de esparcimiento: es el testimonio vivo de una lucha vecinal que transformó una escombrera abandonada en el segundo parque más importante de la ciudad tras el histórico Parque de María Luisa.

Su historia, marcada por vicisitudes administrativas y la perseverancia ciudadana, lo convierte en un ejemplo paradigmático de cómo la movilización social puede rescatar espacios urbanos degradados y devolverlos a la comunidad.

Inaugurado finalmente en 1987 tras un proceso de construcción que se extendió durante más de dos décadas, este parque urbano sirve hoy como pulmón vegetal y centro neurálgico cultural para los cerca de 90.000 habitantes del distrito

Su ubicación estratégica, accesible através de las líneas de autobús 5, 24, 25 y 52, así como la parada de metro "1º de Mayo", lo convierte en un espacio democrático donde convergen vecinos de diferentes barrios en busca de naturaleza, deporte y actividades culturales.

De escombrera a oasis verde: una transformación épica

La génesis del Parque Amate se remonta al Plan General de Ordenación Urbana de 1962, que contemplaba la creación de un parque de distrito en esta zona del este sevillano. 

Sin embargo, la realidad distó mucho de los planos iniciales. Los terrenos destinados al futuro parque se convirtieron en receptáculo de vertidos incontrolados de escombros, mientras que parte de la superficie proyectada fue ocupada por construcciones clandestinas de viviendas y un canódromo que funcionó entre 1970 y 1982.

Las complicaciones administrativas se sucedieron durante años: tardanza en la redacción del proyecto que comenzó en 1974, problemas en las expropiaciones que incluían viveros en la zona norte y el mencionado canódromo en el sur, además de la construcción de dos centros escolares (Jorge Juan y Antonio Ulloa, y Pablo VI) que redujeron la superficie original de 50 hectáreas a las actuales 32.

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La primera fase del parque se inauguró en 1983, pero no fue hasta 1987 cuando se completó su apertura definitiva, construido literalmente sobre "un mar de escombros" que hubo que enterrar y nivelar.

El proceso de construcción requirió soluciones ingeniosas, como la creación de un gran estanque central de 4.000 metros cúbicos de capacidad, alimentado por captaciones subterráneas, que sirve tanto para el riego de las plantaciones como elemento paisajístico central del parque.

Este espejo de agua, rodeado por lagunarias y jacarandás, se convirtió en el corazón de un diseño estructurado en torno a un gran eje central del que parten numerosos caminos que atraviesan las casi 32 hectáreas de albero y césped.

Un ecosistema urbano de notable diversidad

El Parque Amate alberga una sorprendente variedad de especies vegetales que lo convierten en un auténtico museo botánico al aire libre. Según el inventario realizado por la Universidad de Sevilla bajo la dirección del profesor Carlos Romero Zarco, el parque cuenta con más de 8.000 árboles plantados de especies diversas.

La avenida principal está poblada por una impresionante alineación de washingtonias acompañadas por adelfas, mientras que los paseos laterales acogen tipuanas, falsos pimenteros, encinas, olivos, cipreses y acacias australianas.

La diversidad botánica se extiende a especies menos comunes como el ombú, árboles del fuego, jacarandas, magnolios, dragos y el curioso "pica-pica" (Lagunaria patersonii) que rodea el estanque central.

Esta riqueza vegetal no solo proporciona sombra y frescor a los visitantes, sino que también atrae una notable fauna urbana. Los estudios ornitológicos realizados por la Asociación Amigos del Parque Amate han identificado más de 40 especies de aves, desde abejarucos y abubillas hasta águilas calzadas y alcaudones comunes.

El parque funciona como un corredor ecológico que permite la supervivencia de especies en el entorno urbano, contribuyendo así a la conservación de la biodiversidad en la ciudad. 

Sus amplias praderas, zonas de sombra y el estanque central crean microhábitats que favorecen tanto a la flora autóctona como a la fauna migratoria, convirtiendo este espacio en un ejemplo de integración entre desarrollo urbano y conservación ambiental.

Centro neurálgico deportivo y cultural del distrito

Más allá de su valor paisajístico y ecológico, el Parque Amate ha evolucionado hasta convertirse en un complejo multifuncional que da respuesta a las necesidades recreativas, deportivas y culturales de los barrios colindantes

En sus instalaciones periféricas se encuentra el Centro Deportivo Amate, que cuenta con un pabellón polideportivo cubierto, cuatro pistas de pádel, un campo de béisbol de césped artificial, sala de artes marciales, pista de skate, circuito de automodelismo y múltiples espacios para la práctica de deportes como baloncesto, balonmano, gimnasia y voleibol.

El parque dispone de cinco áreas de juegos infantiles distribuidas estratégicamente, dos conjuntos de máquinas de ejercicio para adultos y un circuito de agilidad canina, atendiendo así a usuarios de todas las edades. 

Las instalaciones se completan con un restaurante, un circuito de karts y campos de fútbol que funcionan bajo concesión administrativa, ofreciendo una amplia gama de actividades de ocio.

La dimensión cultural del parque se manifiesta a través de las actividades organizadas por la Asociación Amigos del Parque Amate, que desde 2008 promueve iniciativas como "Los Sábados de las Aves", jornadas botánicas guiadas y eventos de sensibilización ambiental. 

Sin embargo, el parque enfrenta desafíos significativos. La Asociación Amigos del Parque Amate ha denunciado muchas veces problemas de mantenimiento, incluyendo la tala de más de 500 árboles en los últimos años, deficiencias en la limpieza, falta de servicios públicos adecuados como aseos funcionando y la necesidad de mayor control de plagas.

Estas carencias contrastan con el potencial del espacio, considerado por los expertos como uno de los parques urbanos con mayores posibilidades sociales y ambientales de la ciudad.

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