Casas rurales con encanto y rutas de senderismo: así se vive el otoño en la Serranía de Ronda

PLANES MÁLAGA

Este rincón malagueño, enclavado entre sierras y pueblos blancos, ofrece en otoño una experiencia sensorial única: rutas de senderismo entre bosques de castaños, alojamientos rurales con encanto y una cultura que late en cada piedra y cada plato

“Un lugar privilegiado de Málaga para cenar”: este restaurante con vistas al puerto y al centro histórico homenajea la cocina local en cada plato

Declarada Bien de Interés Cultural en 1966, Ronda conserva su trazado árabe, sus palacios y su atmósfera romántica
Declarada Bien de Interés Cultural en 1966, Ronda conserva su trazado árabe, sus palacios y su atmósfera románticaTripadvisor
  • Fátima Cruz

    Redactor

Cuando el calor del verano se retira y los valles se tiñen de ocres, la Serranía de Ronda se transforma en un escenario de postal. Este rincón malagueño, enclavado entre sierras y pueblos blancos, ofrece en otoño una experiencia única: rutas de senderismo entre bosques de castaños, alojamientos rurales con encanto y una cultura que late en cada piedra y cada plato.

Uno de los epicentros de esta vivencia otoñal es el Valle del Genal, donde el llamado Bosque de Cobre despliega su espectáculo cromático entre mediados de octubre y principios de noviembre. En el corazón de este paisaje se encuentra Pujerra, un pueblo blanco que parece detenido en el tiempo. Sus calles serpenteantes, decoradas con piezas de croché de colores gracias a la iniciativa de la Asociación de Mujeres “La Alegría Pujerreña”, convierten el casco urbano en un museo al aire libre.

Rodeado por castañares centenarios, Pujerra invita a caminar sin prisa. Desde el monumental Castaño Abuelo, a las afueras del pueblo, hasta los miradores naturales que se asoman al valle, cada paso revela una postal distinta. La subida al monte Guaitará (958 m) y los caminos de la Ruta de Fray Leopoldo conectan con otras joyas serranas como Alpandeire, Júzcar o Igualeja, ideales para senderistas que buscan rutas accesibles y llenas de historia.

Serranía de Ronda, oda a la castaña

Pero el otoño en la Serranía de Ronda no se vive solo caminando. También se saborea. La gastronomía local, profundamente ligada al ciclo de la castaña, ofrece platos como la castaña pilonga en guisos y postres, el gazpacho caliente, las migas serranas y la tradicional olla de garbanzos. Todo ello acompañado de mosto y mistela, bebidas típicas que se sirven en las celebraciones populares como la Fiesta de la Castaña.

Para quienes buscan una escapada con vistas inolvidables, Ronda se presenta como la joya monumental de la comarca. Su famoso Puente Nuevo, que une la parte antigua y moderna de la ciudad sobre un abismo de 100 metros, es solo el comienzo. Declarada Bien de Interés Cultural en 1966, Ronda conserva su trazado árabe, sus palacios y su atmósfera romántica, que enamoró incluso al poeta Rainer Maria Rilke.

El alojamiento en el Parador de Ronda, construido sobre las antiguas instalaciones del ayuntamiento y el mercado de abastos, ofrece una experiencia de lujo con vistas al río Guadalevín. Desde su terraza o su piscina, los huéspedes pueden contemplar el desfiladero y disfrutar de una gastronomía tradicional en un entorno histórico.

Más allá de Ronda y Pujerra, la Serranía está salpicada de casas rurales que combinan arquitectura tradicional con comodidades modernas. Muchas de ellas están gestionadas por familias locales que ofrecen una hospitalidad cálida y auténtica.

En definitiva, el otoño en la Serranía de Ronda es una invitación a vivir despacio, a saborear cada rincón y a dejarse envolver por la magia de un territorio que combina patrimonio, naturaleza y alma rural. 

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