La Academia Gastronómica de Málaga lo tiene claro: el mejor merendero de la provincia es un chiringuito que ha sabido ganarse tanto al jurado como al público. Este popular establecimiento, situado en Pedregalejo, no solo ha recibido este galardón, sino que también ha sido el ganador del primer premio en la IV Ruta Malagueña del Espeto, toda una declaración de intenciones sobre su especialidad: el mar.
“El talento de los profesionales del sector gastronómico en nuestra provincia merece ser reconocido”, afirmó Manolo Tornay, presidente de la Academia Gastronómica de Málaga, según 'El Español, al explicar el motivo del premio. Y es que en Las Palmeras, el pescado y marisco procedente de lonjas andaluzas son la base de una propuesta culinaria que no defrauda.
Espetos, mariscos y sabor de costa
El menú de Las Palmeras varía según lo que ofrezca la pesca del día, una estrategia que garantiza frescura y sabor en cada plato. Entre sus especialidades de marisco destacan el carabinero de Huelva XXL, la gamba roja de Garrucha o la gamba blanca de Caleta, que se sirven al espeto o a la plancha. También son habituales las quisquillas en salmuera o las ostras y almejas al pil-pil.
El espeto es, sin duda, su seña de identidad. Sardinas, salmonete XXL de Estepona, dorada salvaje o incluso una pata de pulpo XL se cocinan frente al cliente con la técnica tradicional que tantos aplausos ha generado en los certámenes gastronómicos. Los amantes de la plancha pueden elegir entre jibia troceada, filete de rape o lomo de atún rojo. Y para quienes prefieren la fritura andaluza, tampoco faltan boquerones, rosada, calamaritos o pintarroja en adobo.
Entrantes, cuchara y arroces con fundamento
La carta también ofrece una amplia selección de entrantes. Desde un pulpo a la gallega hasta una pipirrana de marisco, pasando por las berenjenas fritas o los clásicos boquerones en vinagre. De martes a viernes, hay platos de cuchara diarios a ocho euros. Por ejemplo, los martes toca sopa de rape y los miércoles, gazpachuelo.
Los arroces, como el caldoso con bogavante o carabineros, están pensados para compartir. El primero cuesta 44 euros para dos personas y el de marisco, 24. También hay opciones para quienes no son tan aficionados al pescado: solomillo de cerdo, filete de lomo o de pollo, con precios que van de los 8 a los 15 euros.
Postres caseros y reservas imprescindibles
El cierre perfecto llega con los postres. Clásicos caseros como la tarta de queso payoyo, la milhoja de nata o la tarta de pistacho y zanahoria completan una experiencia gastronómica redonda, con precios entre 4 y 6 euros.
Dada su popularidad, no es raro que el local esté lleno, especialmente en fechas señaladas. Por eso, muchos clientes recomiendan reservar mesa a través de su página web. La demanda no para de crecer, igual que el prestigio de un chiringuito que, como decía uno de sus comensales, es “espectacular. Tanto el servicio como la comida”.


