Maravíllate con estas pinturas murales del siglo XII que son las mejor conservadas "in situ" de toda Catalunya
PLANES BARCELONA
Se encuentran en la iglesia de Sant Vicenç, un excepcional templo medieval de estilo lombardo catalán construido en 1040.
Es uno de los atractivos principales de Estamariu, un pueblito de 140 habitantes con un casco histórico muy bonito y pegado al valle de la Seu d'Urgell en Lleida.

- Alejandro Lingenti
Redactor
Construida en el año 1040, la iglesia de Sant Vicenç es un excepcional monumento medieval de estilo lombardo catalán. Es de las más valoradas de esta área del Pirineo de Lleida por su estructura, la calidad de su sillería, sus sólidas columnas y sus sobrios capiteles. Visitarla merece la pena, sobre todo porque puedes combinarlo con otros planes en la misma zona que justifican largamente una escapada desde Barcelona que en coche insume menos de dos horas de viaje.
La iglesia se encuentra en Estamariu, pueblo minúsculo del precioso valle de la Seu d'Urgell que conserva intacta su identidad rural, su patrimonio arquitectónico y su encanto natural.
Pero Sant Vicenç no solo sobresale a nivel arquitectónico. También cuenta con unas pinturas murales de los siglos XII y XIV que están entre las mejores conservadas in situ en Catalunya. Fueron redescubiertas y restauradas en el siglo XXI y hoy constituyen un conjunto singular: en el ábside central puede contemplarse el Cristo en Majestad rodeado por el Tetramorfos (símbolos de los evangelistas), frisos de animales simbólicos, figuras de apóstoles, la Virgen, San Juan, Santa Ágata y bustos de mártires.
El programa iconográfico es de gran sofisticación, inspirado en la tradición bíblica y el Apocalipsis, y da muestra del refinamiento artístico en el Pirineo catalán de la época. Las pinturas góticas, presentes en el absidiolo, enriquecen este espacio con escenas adicionales y motivos ornamentales.
La iglesia sufrió un largo proceso de abandono a partir del siglo XVIII, cuando se inauguró la cercana iglesia de Santa Cecília y Sant Vicenç cedió su papel central. Durante décadas estuvo muy deteriorada, pero a partir de 2003 comenzó una intensa restauración: se recuperó la cubierta, se consolidaron muros y se reintegraron elementos originales para devolver el aspecto basilical primitivo.
Hoy, el templo es accesible y puede visitarse los fines de semana o gestionando cita con la oficina de turismo local, que organiza visitas guiadas tanto para ver las pinturas como el edificio íntegro. Es un gran plan para pasar una buena jornada con familia o amigos.
Situado en la parte norte-oriental de la comarca del Alto Urgel, Estamariu es un pueblito de apenas 140 habitantes con un casco urbano de trama medieval, calles empedradas y bordas tradicionales pirenaicas. La arquitectura de piedra y madera de las casas es muy característica del Alt Urgell y el Prepirineo.
El entorno natural se puede recorrer a través de distintas rutas de senderismo y BTT, entre bosques de pino, robledales y panorámicas hacia el valle de la Seu y las montañas de Cadí-Moixeró. Muy cerca del pueblo está el Mirador de Cal Borràs, con vistas espectaculares a todo el valle del Segre, especialmente al atardecer.
La zona también es conocida por su oferta gastronómica rural: queso artesano de cabra, embutidos... Y a pocos minutos se encuentran núcleos con más patrimonio, como la Seu d’Urgell (con su catedral románica y mercados tradicionales) y pueblos históricos de montaña como Arseguel, Ansovell o Alàs.
El acceso a Estamariu desde Barcelona es sencillo: se debe tomar primero la C-16 hasta llegar a la Seu d’Urgell y luego la carretera local al pueblo (LV-4001). Es una escapada ideal para pasar un buen fin de semana en cualquier época del año.

