Todo el que conoce esta piscina natural de la zona de Girona ha quedado maravillado. Es que el Gorg Blau es sin dudas uno de los sitios más bonitos de Cataluña: la espectacular cascada de agua cristalina de Sadernes, a menos de 20 kilómetros de Besalú y de Olot, en la Alta Garrotxa, es un paisaje de ensueño y el inicio de una de las rutas más conocidas de toda la comunidad autónoma, la de la Riera de Sant Aniol.
Rodeada de paredes rocosas y una vegetación exuberante, esta piscina natural es un atractivo para el turismo durante todo el año. En primavera y verano, invita al chapuzón. Y en otoño e invierno, se transforma en una postal colorida. Se llega hasta el lugar partiendo de Sadernes.
El sendero, de unos 7 kilómetros (ida) y unos 400 metros de desnivel, sigue el curso del río Llierca hacia el corazón del valle. Hay que cruzar el histórico Pont de Valentí, un puente medieval de gran valor, y adentrarse en un desfiladero exuberante lleno de vegetación de ribera. El trayecto hasta el Gorg Blau está bien señalizado y transcurre en su mayor parte junto al río, entre pozas, pequeñas cascadas y zonas de baño.
Una ermita del siglo IX
Muy cerca del Gorg Blau, siguiendo el sendero por el barranco, se llega a la ermita de Sant Aniol d’Aguja. Este templo es uno de los santuarios románicos más remotos y singulares de Cataluña.
Documentada ya en el año 859, su edificación actual responde a reformas del siglo XI y XII, en estilo románico lombardo, con muros de sillería, ábside semicircular y una nave única cubierta con bóveda de cañón. El conjunto se complementa con una rectoría adosada y, algo apartada, una fuente de agua fresca que históricamente servía a caminantes y peregrinos.
La ermita de Sant Aniol fue centro de culto y refugio para eremitas. En la Edad Media acogió peregrinajes y celebraciones en honor a San Aniol (San Ánimas), vinculado a la espiritualidad solitaria. Tras siglos de uso religioso ininterrumpido, a partir del siglo XIX fue perdiendo importancia, sufriendo abandono en varias épocas e incluso actos de expolio.
Pero vecinos de la zona y excursionistas impulsaron su restauración a partir de la década de 1970. Se logró consolidar la estructura, restaurar la nave y recuperar parte del entorno original para disfrutarlo como espacio cultural y patrimonial.
Hoy se conserva en buen estado. Periódicamente se celebran misas, actividades excursionistas y actos culturales promovidos por la Associació d’Amics de Sant Aniol d’Aguja. El interior, muy austero, mantiene la atmósfera primitiva.
Para quienes deseen ampliar la ruta, existen variantes como la ascensión al Salt del Brull (cascada de gran fotogenia) o recorridos hacia el Pont del Llierca, otro vestigio medieval, o hacia las cuevas de la zona, todas accesibles con calzado adecuado y mucha precaución. En verano, la afluencia es alta, pero en primavera, otoño e invierno es mucho más tranquilo y el entorno natural es realmente espectacular.
Para llegar desde Barcelona en coche hay que tomar la AP-7 en dirección a Girona y luego escoger la salida de Banyoles/Besalú. Después seguir por la C-66 hasta Besalú y continuar por la A-26 hacia Sant Jaume de Lierca y finalmente tomar la carretera local GIV-5231 hasta Sadernes. Es un viaje de casi dos horas.
El aparcamiento principal está bien señalizado, tras pasar la iglesia y el camping. Desde el aparcamiento de Sadernes se comienza la excursión a pie. Hay que pasar por el Pont de Valentí y seguir la Ruta 1 Sant Aniol d'Aguja. El camino hasta el Gorg Blau está bien señalizado. La distancia total ida y vuelta es entre 14 y 16 kilómetros, con un desnivel moderado, y suele hacerse en unas 5 horas, según ritmo y paradas.

