El pueblo escondido donde las vistas del Pirineo se vuelven épicas: a más de 1.200 metros de altura y con rutas en parque nacional de Ordesa y Monte Perdido

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A las puertas del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, este pueblo de Huesca combina arquitectura tradicional, rutas de montaña y una tranquilidad difícil de encontrar

Este rincón es perfecto para desconectar (y reconectar también) este mes: un retiro en Ávila con bosque centenario y castañar que revela su belleza a una hora de Madrid

El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido incluye un conjunto de cuatro valles (Ordesa, Añisclo, Escuaín y Pineta)

El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido incluye un conjunto de cuatro valles (Ordesa, Añisclo, Escuaín y Pineta)

Turismo de Aragón

El Pirineo aragonés atrae cada fin de semana a cientos de senderistas y amantes de la naturaleza que buscan paisajes únicos en toda España. Sin embargo, pocos saben que al pie del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido se esconde uno de los pueblos más auténticos y menos conocidos de Huesca: Nerín.

Vivir en estas zonas no es fácil. El clima extremo, la falta de servicios y la complicada orografía han empujado a muchos a abandonar sus casas. Pero entre esas localidades que se resisten a desaparecer, Nerín destaca como un pequeño refugio de piedra y silencio, donde el tiempo parece haberse detenido.

A las puertas del paraíso natural de Ordesa

Iglesia de San Andrés y ermita de Santa María (Nerín)

Iglesia de San Andrés y ermita de Santa María (Nerín)

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Perteneciente al municipio de Fanlo, Nerín se asienta a más de 1.200 metros de altitud, muy cerca del bosque de La Pardina del Señor y del impresionante Cañón de Añisclo. Según 'El Periódico de Aragon', “a las puertas de Ordesa y Monte Perdido hay algunos pequeños núcleos de población que cuentan con algunos de los miradores más preciosos de todo el Pirineo”, y Nerín es sin duda uno de ellos.

Su arquitectura tradicional, hecha con madera, piedra, losa y teja, conserva el encanto original de los pueblos pirenaicos. Entre sus construcciones más destacadas se encuentra la Iglesia de San Andrés, un templo románico del siglo XII que preside el caserío y que, junto a las ruinas de la ermita de Santa María, recuerda el peso de la historia en estas montañas.

Punto de partida hacia el refugio de Góriz

El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido incluye un conjunto de cuatro valles (Ordesa, Añisclo, Escuaín y Pineta)

El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido incluye un conjunto de cuatro valles (Ordesa, Añisclo, Escuaín y Pineta)

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A pesar de su tamaño diminuto, Nerín se ha convertido en un referente para montañeros y senderistas. Desde sus inmediaciones parte el autobús que asciende hasta el refugio de Góriz, uno de los puntos más emblemáticos del Parque Nacional. En el propio pueblo hay tres opciones de alojamiento: el albergue de Añisclo, Casa Rural Francisco y Casa Ortiz, tres ejemplos del turismo rural que mantiene vivo el espíritu de la zona.

El núcleo forma parte del Valle del Vió, situado entre los ríos Ara y Cinca, un entorno natural de una belleza serena que también incluye a Fanlo, Bureba, Buisán, Gallisuñe, Sercué, Vió y Yeba. Esta red de pueblos dispersos comparte una esencia común: naturaleza salvaje, aire puro y la hospitalidad discreta de sus pocos habitantes.

Rutas que conquistan el cielo pirenaico

El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido incluye un conjunto de cuatro valles (Ordesa, Añisclo, Escuaín y Pineta)

El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido incluye un conjunto de cuatro valles (Ordesa, Añisclo, Escuaín y Pineta)

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Para los que disfrutan del senderismo, Nerín ofrece una de las rutas más completas y panorámicas del Pirineo: el sendero circular de 8 kilómetros que asciende al Pico Mondoto. Desde su cima se contempla un paisaje que corta la respiración, un balcón natural sobre el conjunto de las Tres Sorores: Monte Perdido, Añisclo y Punta de las Olas. Una vista épica que, según los visitantes, hace que el esfuerzo de la subida merezca cada paso.

Además, muy cerca del pueblo se encuentra uno de los paseos más mágicos para disfrutar del otoño: el Bosque de la Pardina del Señor —también conocido como Pardina Ballarín, en Fanlo—. Este hayedo, “una ruta corta pasando por un hayedo único que ha ganado una grandísima fama gracias a las redes sociales”, se ha convertido en uno de los lugares más fotografiados del Pirineo aragonés.

El alma tranquila del Pirineo aragonés

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Nerín representa la esencia de los pueblos del alto Aragón: silencioso, resistente y profundamente ligado a la naturaleza. Sus calles empedradas y sus tejados de pizarra se funden con el paisaje, ofreciendo una postal viva de otro tiempo.

A pesar de su aislamiento, quienes llegan hasta aquí encuentran mucho más que un destino de montaña. Nerín es una invitación a detenerse, respirar y mirar. Porque a más de mil metros de altura, las vistas no solo son épicas: también son una lección de calma y autenticidad en medio del Pirineo.

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