Cada vez más turistas descubren en una tarde los tesoros del patrimonio UNESCO de esta ciudad asturiana que tienes que ver al menos una vez en la vida

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Santa María del Naranco

Santa María del Naranco

Turismo Asturias

El turismo cultural está viviendo un auge en Asturias y, en particular, en su capital, donde cada año miles de visitantes recorren en una sola tarde los monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Oviedo/Uviéu ofrece un viaje en el tiempo en el que se entrelazan el poder de la monarquía asturiana, la espiritualidad de la Alta Edad Media y las huellas de una ciudad que guarda celosamente su esencia.

Lejos de ser un itinerario reservado a expertos en arte, la ruta prerrománica se ha convertido en un plan perfecto para cualquier viajero que quiera descubrir la singularidad de estas construcciones. Desde el Monte Naranco hasta el centro urbano, cada parada es un recordatorio de que el patrimonio asturiano es único en el mundo.

El arte del poder en el Monte Naranco

Santa María del Naranco

Santa María del Naranco

Turismo Asturias

Los dos grandes protagonistas de esta ladera ovetense son Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo. La primera, erigida en tiempos de Ramiro I, fue concebida como palacio y sorprende por su enigmática función. Su planta rectangular, los miradores con triple arquería y la cuidada mampostería hacen de este monumento una joya irrepetible. Tal y como recoge la web de Turismo Asturias, “el edificio, de planta rectangular, está dividido en dos pisos… unidos por una escalera exterior”.

Muy cerca, San Miguel de Lillo se levanta con una elegancia austera que, según los expertos, encarna la expresión más íntima del arte prerrománico asturiano. Consagrada al arcángel San Miguel, esta capilla regia reforzaba la unión simbólica entre el poder terrenal del monarca y la protección divina. Fue en 848 cuando Ramiro I la integró en su ambicioso conjunto palatino, consolidando a Oviedo como capital religiosa y política.

El misterio de Santa Cristina de Lena

Santa Cristina de Lena exterior

Santa Cristina de Lena exterior

Turismo Asturias

A unos kilómetros al sur, sobre una colina que domina el valle del río Lena, se alza la iglesia de Santa Cristina. Sus bóvedas de cañón, el iconostasis con celosías caladas y los capiteles visigodos reflejan la transición entre tradiciones artísticas. La construcción, datada en el 852, mantiene un carácter sobrio que contrasta con la sofisticación del Naranco, pero aporta a la ruta un encanto diferente, más rústico y recogido.

Este templo se distingue por su planta singular y la marcada presencia de contrafuertes, una apuesta arquitectónica que refuerza su monumentalidad. La nave única y el juego de niveles en su interior hacen de la visita una experiencia tan inesperada como fascinante.

Santullano, la joya mural del siglo IX

Iglesia de San Julián de los Prados

Iglesia de San Julián de los Prados

Turismo Asturias

De regreso a la capital, San Julián de los Prados —conocida como Santullano— invita a sumergirse en un universo pictórico excepcional. Mandada construir por Alfonso II, es el templo prerrománico más grande y una de las iglesias medievales más notables de Europa. En sus muros se conservan las pinturas del siglo IX mejor preservadas del continente.

La grandeza de Santullano no solo reside en su tamaño, sino en su capacidad de reflejar la transición cultural del reino asturiano. Según las fuentes, “la singularidad de esta iglesia está ligada a los avatares de un reino en transición que se instaló en Oviedo”.

Reliquias y símbolos en el corazón urbano

Cámara Santa

Cámara Santa

Turismo Asturias

En el centro de la ciudad, la Cámara Santa de la Catedral guarda algunos de los tesoros más venerados de la cristiandad, como el Santo Sudario. Declarada Patrimonio de la Humanidad en 1998, fue construida bajo Alfonso III y se compone de dos niveles: la cripta de Santa Leocadia y la capilla de San Miguel.

Su historia está marcada por episodios de destrucción y renacimiento. El más dramático fue la voladura durante la Revolución de 1934, tras la cual se emprendió una meticulosa reconstrucción. Hoy, su apostolado escultórico sigue siendo una de las cumbres artísticas del prerrománico.

La Foncalada: el agua como poder

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La ruta concluye en un lugar insólito: una fuente. La Foncalada es la única construcción civil prerrománica que se conserva en un entorno urbano. Desde el siglo IX ha sido símbolo de poder, fuente de agua potable y espacio ritual. Su nombre proviene del latín Fontem Calatam, “fuente invocada”, y refleja la conexión espiritual que la monarquía establecía con este recurso vital.

El visitante que se detiene ante su estructura de piedra descubre un icono que ha resistido siglos de transformaciones urbanas. En su fachada aún se aprecia la Cruz de la Victoria, emblema del reino, como recordatorio de que dominar el agua era dominar la ciudad.

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