'Paco Pádel', el árbitro de mirada azul optimista y sonrisa relumbrante

PÁDEL / WORLD PADEL TOUR

Francisco Aparicio, a sus 60 años, cumple dos décadas en el arbitraje del pádel profesional mientras combate un cáncer arropado por toda la familia de este deporte

Francisco Javier Aparicio Director Arbitraje World Padel Tour Malaga 2023

Paco Aparicio, coordinador de árbitros de World Padel Tour, en el pasado Málaga Open.

World Padel Tour

Fue un día de octubre del año pasado. Ahí encontró respuesta a lo que todavía no tenía nombre. El diagnóstico, un mazazo, claro, le zarandeó y amenazó con voltear su realidad. Quimioterapia, radioterapia, hospitalizaciones, padecimiento, incertidumbre,... todo ello debía haberle obligado a cambiar el paso, a establecer nuevas prioridades, a mirar con otros ojos, dicen muchos de los que se enfrentan al cáncer.

Pero Francisco Javier Aparicio, Paco Pádel, el juez árbitro más conocido de este deporte, tenía su propia receta: familia y pádel. Vamos, lo que ha sido su día a día en los últimos 20 años.

Porque a este cordobés de 60 años lo que, en realidad le cambió la vida, o al menos gran parte de ella, fue el deporte de la pala. “Mi familia y el pádel es lo más grande que me ha pasado”, confiesa en una charla con Mundo Deportivo que se produce en las entrañas del Palacio de los Deportes Martín Carpena durante el Cervezas Victoria Málaga Open.

Ahí, en plena faena como coordinador de arbitraje de World Padel Tour, Paco, como le conocen todos, hace hueco para una conversación que gira en torno a su trayectoria, sus inicios, la evolución del arbitraje, su enfermedad, el apoyo recibido y, desde luego, al pádel, un deporte que conoció a mediados de los noventa y del que no se ha separado ni un solo día desde que se adentró en él cuando en su club, en Córdoba, instalaron las primeras pistas.

Aquello fue un amor a primera vista, un flechazo que dura hasta hoy. Y en este hombre, de sonrisa radiante, los asuntos del corazón son cosa seria. Por amor dejó el arbitraje en el fútbol a principios de los 80. “En el 82, yo era árbitro de fútbol. Tenía novia, su padre falleció y, a los tres días, la destinaron a ella a Mijas”, recuerda. Aquella distancia no se recorría como hoy. La separación era un hecho y solo les quedaba los fines de semana para poder verse. Y claro, ahí surgió el dilema. “O la veía o me iba a arbitrar”. Paco tuvo clara su decisión pero no quiso importunar a su compañera. “No le dije nada y dejé el arbitraje. Al mes o así, me preguntó y le dije que lo había dejado porque si no no nos íbamos a ver”.

paco aparicio mundial melilla 2005

Francisco Aparicio, en un partido del Mundial de Pádel de Melilla en 2005.

Padelcenter.com

Por amor se alejó del arbitraje y el pádel volvió a llevarle hasta él. “Pasaron los años y pusieron unas pistas de pádel en mi club en Córdoba. Empecé a jugar, y me gustó mucho, como a todos los flipados que nos enganchamos a este deporte”. Pero el cordobés no se contentó con practicarlo, empezó a organizar competiciones y eventos hasta que, por sugerencia de un jugador de su tierra, decidió sacarse el título de juez árbitro de pádel.

Era el año 2001. Ahí comenzó la andadura de Paco Pádel. “Empezaron a llamarme de la Federación Andaluza (de Pádel), luego de la Española”. Dos años después, ya estaba dirigiendo partidos profesionales. 

Y claro, todo ello supuso que, de nuevo, sus fines de semana estuvieran dedicados al deporte. Su pareja lo aceptó. “Mi mujer nunca me dijo nada, como si me devolviera el hecho de que hubiera dejado el arbitraje de fútbol años atrás”, pone en valor Paco.

A partir de ahí, su carrera en el arbitraje se disparó. 7 mundiales, campeonatos de España absolutos, por equipos, de menores, campeonatos de Andalucía,... Llegó a recibir en 2007 una medalla en reconocimiento a los méritos deportivos de manos del presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco. “No me falta nada”, asegura aunque se corrige de inmediato. “He arbitrado todo menos lo que estoy deseando arbitrar: unas Olimpiadas”.

entrega medalla merito deportivo francisco aparicio padel 2007

Francisco Aparicio, recogiendo la medalla al mérito deportivo.

Francisco Aparicio.

En aquella época su ocupación profesional era la joyería y el pádel le servía un complemento que "me permitía pagarme los caprichillos”, dice. Con el paso del tiempo, la fórmula se invirtió. “Hubo un momento en el que fue al revés, empecé a vivir de esto y con la joyería me pagaba los caprichillos”.

Hoy, las únicas joyas que gestiona son las que asombran cada día en el 20x10 de World Padel Tour. Su dedicación en exclusiva se centra en torno al arbitraje en el circuito de Damm. Ahí comenzó como silla y ha terminado como coordinador de árbitros, una labor de amplio alcance que va más allá de lo que ocurre durante el juego. “Desde que solicitan querer venir a un torneo, la selección de árbitros, la formación, corregir de situaciones de juego, unificación de criterios, que es lo más importante, organizar viajes, vuelos, hoteles, el transfer, cuando llega el campeonato”.

Tiene faena Paco, sin duda, aunque no hay día que no extrañe la silla de arbitraje, o “estar en primera línea de playa”, como lo llama, una tarea que dejó en marzo de 2019 para pasar al organigrama deportivo del circuito, con un paréntesis en 2020, tras el confinamiento por la pandemia, en el que volvió a ejercer de juez árbitro.

La silla, en verdad, es su hábitat. Desde ahí el cordobés puede contar la evolución de este deporte que hoy amplía horizontes. “Tengo una colección de fotos de sillas de arbitraje, sillas espectaculares, sillas que parecen que estabas en un trono de Papá Noel, sillas de playa... Si te enseño la colección, te mueres de risa con algunas”, sonríe Paco para destacar que “la silla que tenemos en World Padel Tour es el coche de Fernando Alonso, es espectacular”. Y es precisamente esa silla la que utilizó el circuito para enviar su apoyo a Paco en el Master Final del pasado año con una inscripción visible.

“Lo agradecí un montón”, confiesa Paco, “se me cayeron dos lágrimas”. Era, entonces, el peor momento de la enfermedad que todavía hoy combate. “Todos los indicativos de oncología, todo el proceso, aunque es súper lento y queda mucho, todo lo que me va pasando es positivo. No hay nada malo. Todo va bien”, explica con optimismo y buen ánimo. “En el aspecto personal, estoy fantástico. Me gusta ser un tío positivo”. Se le nota. Siempre ha sido así. La brillante sonrisa le delata, un rasgo distintivo (el otro es el pelo blanco: “Es mío, ni Miguel Lamperti, él se lo pinta”, bromea) de quien era capaz de cantar un warning y, enseguida, mostrar dientes para apaciguar los ánimos.

Hoy, ni el cáncer eclipsa su gesto sonriente, reflejo de una forma propia de mirar lo que tiene por delante. No está solo, desde luego. Familia y pádel, por supuesto, siguen ahí desde el primer día. “En octubre es cuando me dicen qué es lo que tengo”, recuerda Aparicio que, primero, “hablé con mi familia y luego con mi empresa que me dijo que estaba a lo que yo quisiese”. Su empresa es World Padel Tour que se volcó con el árbitro. Aunque podía optar por la baja médica, “les pedí por favor que quería seguir trabajando. Me ha dado todas las facilidades del mundo y más”.

Las sesiones de radioterapia y quimioterapia, “las máximas posibles”, la entrada y salida del hospital, las secuelas del tratamiento, todo ello le impidió durante casi nueves viajar con el circuito. Pero no se desconectó. “He estado trabajando porque es lo que quería”, cuenta el cordobés que encontró en su actividad en el pádel una ocupación liberadora, un refugio emocional. “Para mí, no estar todo el día pensando en el tío de la guadaña, me ha hecho que todo vaya de momento bien”.

Por ello, habla de familia cuando menciona a World Padel Tour. “Lo único que tengo es agradecimiento eterno a mi empresa porque se ha portado y sigue portándose, lo voy a decir así, de puta madre”. Lo cuenta así en Mundo Deportivo y fue todavía más explícito en sus redes sociales en las que aprovechó para agradecer el cariño de los técnicos, jugadores y empresas que forman parte del pádel, con mención especial a aquel mensaje que, desde Buenos Aires, le envió Fernando Belasteguin en directo, que le dieron un “gran impulso emocional”, o el cariño de Alba Galán, exjugadora profesional y hermana de Alejandro Galán.

Y es que a este carismático y querido árbitro de pádel le han llovido las muestras de afecto en estos nueve meses de batalla. “Es una de las mejores cosas que tiene este deporte. Que te escriba gente de Canadá, Argentina, Suecia, y en todos lados te conozcan. Yo tengo mi carácter pero me gusta ser muy dicharachero con la gente, hacer bromas y quiero ser simpático”. Y, a tenor de lo que cuenta, deja huella en mucha gente. “Es un aluvión tremendo y da mucha fuerza. En un porcentaje muy alto de la gente que me escribe, no es el típico ‘voy a quitarme el compromiso de poner algo y quedo bien’, sino que siguen escribiendo y preguntando cómo voy”.

Con ese apoyo y una actitud positiva, Francisco Javier Aparicio encara el camino que aún le queda para superar la enfermedad. Lo hará, sin duda, junto a su familia y, por supuesto, con el pádel como compañero de viaje, esa disciplina a la que ha visto ir creciendo hasta el despegue con World Padel Tour, “un misíl para este deporte”. Y lo que queda.

Desde abajo a pie de pista, tras los cristales en el background o desde la silla, esa mirada azul, la sonrisa luminosa y sus distintivas canas seguirán formando parte de la huella del pádel.

paco aparicio arbitro wpt

Francisco Aparicio, en un partido entre Bela y Lima contra Maxi y Sanyo.

World Padel Tour
Mostrar comentarios
Cargando siguiente contenido...