
Simeone sabe que solo hay una manera para que no le silben
Hoy, partidazo en el Metropolitano. Si el bombo hubiera decidido que el primer partido de la semifinal de Copa se debía jugar en Barcelona, el encuentro de esta noche se habría tenido que suspender porque la Generalitat ha prohibido, para este jueves, el deporte al aire libre. Las previsiones de fortísimo viento obligaron al Barça a viajar ayer por la noche hacia la capital de España. Cuando los planes se tuercen de entrada, a menudo se plasma después en el césped. Por raro que pueda ser el partido de esta noche a las 21 h, nadie cree que vaya a superar el guion copero de la pasada campaña.
Esa ida de la semifinal entre el Barça y el Atlético fue mucho más que apasionante. El primer partido fue una de las noches más locas jamás vividas en Montjuïc. En la ida, los de Simeone ya ganaban por 0-2 a los cinco minutos de encuentro. Insólito. Luego los de Flick se pusieron 4-2, remontando con sendos goles de córner de Cubarsí e Iñigo y, cuando parecía que el partido se iba a cerrar con tranquilidad, el Atlético consiguió empatar a 4 sobre la bocina. La vuelta, que se jugó demasiadas semanas después, tuvo la emoción del resultado, pero fue menos vistoso. El golazo de Ferran cerró la eliminatoria. 0-1 y a la final.
Hoy los de Flick se enfrentan un Atlético tremendamente irregular, capaz de lo mejor y de lo peor, que se ha descolgado ya de la lucha por la Liga y con una afición que incluso silba al Cholo. Hace dos semanas, él dijo saber la manera de cambiar los pitos por aplausos: “salir campeón”. Por eso se juegan tanto los colchoneros esta noche. En especial, su entrenador. Después de 15 temporadas en un mismo banquillo, o gana un título o adiós y gracias.