Una dimisión sin explicar

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Una dimisión sin explicar

Alejandro Galán ha dimitido como presidente de la Asociación de Jugadores Profesionales (PPA). O lo que es lo mismo, la entidad que, en principio, aglutina y representa los intereses de la mayoría de los jugadores de pádel de élite, se queda sin su cabeza visible en el peor momento posible.

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REDACCIÓN
alejandro galan open vigo 2023

El madrileño pone fin a una etapa de casi dos años al frente de la asociación, un convulso periodo que le ha provocado un enorme desgaste personal. No hay duda de ello. Galán entró con la imagen del yerno perfecto y sale, para muchos, como un apestado. No lo ha tenido fácil, desde luego, en plena guerra entre circuitos, pero tampoco ha estado acertado a la hora de manejarse como presidente del colectivo, con una comunicación deficiente y a destiempo. Su salida es ejemplo manifiesto de ello.

Junto a Galán fueron nombrados seis directivos (Lima, Paquito, Maxi, Bela, Semmler y Gaspar) en el alumbramiento de la asociación. Todos ellos han quedado en mayor o menor medida a salvo del escarnio público; concentrado en la figura del madrileño desde el día uno. No importó que, tras aquel primer comunicado difundido con su firma propia, decidiera retirar la rúbrica de todos los siguientes y sustituirla por la de la Junta Directiva. Galán ya había quedado señalado como El Presi.

Ahora deja el cargo. Lo hace sin decir ni una palabra (incluso, el comunicado lo ha difundido la propia PPA y no el jugador). Sin dar una explicación. Es una “dimisión irrevocable” por “motivos personales y profesionales”. Demasiado poco para comprender por qué y, sobre todo, por qué ahora.

Su inconveniente silencio multiplica las preguntas y da pie a elucubraciones, muchas de las cuales no buscan responder si no alterar.

Galán deja la PPA justo cuando dos empresas, Damm y QSI, mantienen un diálogo cuyo resultado marcará el futuro del pádel profesional. Sucede a espaldas de los propios jugadores e, incluso, de una Federación Internacional de Pádel que aguarda noticias en la sala de espera, relegada de momento de la escena principal. Se sabe que hay un principio de acuerdo entre las dos entidades pero no para qué ni cómo se materializará.

La PPA, con Galán de presidente, ha ejercido un papel clave para variar el rumbo del pádel profesional. Alineada con la FIP y QSI, respaldó el surgimiento de Premier Pádel y retó a World Padel Tour, con quienes los jugadores tenían (y tienen hasta el 31 de diciembre) una relación contractual con claras obligaciones. El colectivo de jugadores se levantó, desafió al circuito de Damm exponiéndose a procedimientos legales y reclamaciones económicas de consideración, y promulgó un nuevo tiempo. Lo hizo bajo la proclama de la libertad del deportista para poder elegir dónde competir y el amparo institucional de la FIP. Dos premisas con las que justificaron el levantamiento. Ambas deberían seguir vigentes pero no lo sabemos.

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Parte de la directiva de la Asociación PPA Jugadores Profesionales Pádel

PPA

La conversación entre estas dos empresas para absorber, participar o reformular, el verbo depende de quién se ocupe del relato, debería dar paso a un espacio de diálogo en el que los jugadores (y las jugadoras) y la FIP tengan peso para decidir cómo será el nuevo escenario del pádel profesional. Al menos, esa fue la promesa inicial.

Sin embargo, el incesante ruido en torno a este asunto no apunta en esa dirección. Desde el primer momento, la información escasa ha permitido que la desinformación, casi siempre interesada, haya intoxicado la narrativa. Todavía es así. 

Estos días circula de todo. Que si el papel de la Federación Internacional de Pádel en el nuevo circuito ya no está tan claro; que si los jugadores deberían empezar a vislumbrar un posible futuro sin la FIP; que aquella reivindicada libertad puede que no sea plena; que si, de nuevo, el gobierno de este deporte quedará en manos de una corporación,... El estruendo se impone a falta de más claridad sobre un asunto que la merece.

Y en este contexto se produce la dimisión de Alejandro Galán como presidente de la PPA. Sin explicación alguna. Una salida que pretende ser discreta pero que aviva el fuego de la rumorología.

La PPA se queda sin su presidente fundacional. Le sustituirá de manera provisional Pablo Lima, un jugador que apura sus días para colgar la pala. La asociación deberá celebrar una Asamblea para elegir nuevo presidente y completar la directiva. La interinidad en la que queda el colectivo no es la mejor posición para afrontar lo que viene... salvo que lo que venga no precise de un asociación de jugadores fuerte que pueda hacer valer los intereses de los deportistas. Veremos.

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