Hermanos haciendo cosas de hermanos

OUTSIDERS (158)

Tom y Sam De Koning han llevado su rivalidad al óvalo del fútbol australiano donde se permiten codazos, rodillazos y empujones

El 28 de septiembre acaba la temporada y Sam puede estar en la final si su equipo gana las semifinales contra Brisbane Lions

Descubre otras historias como la de los Barrett, tres hermanos en la selección de los All Blacks de rugby que se unen a 46 grupos de hermanos que jugaron para Nueva Zelanda 

Tom De Koning (izq.) de Carlton pugna por un balón con su hermano Sam de Geelong FC (dcha.) durante el partido de la jornada 15

Tom De Koning (izq.) de Carlton pugna por un balón con su hermano Sam de Geelong FC (dcha.) durante el partido de la jornada 15

Michael Willson/Getty/AFL Photos

Cuando a los tres años le preguntaron a Sam qué quería ser de mayor lo tuvo claro: “Mejor que Tom”. Daba igual en qué pero estaba claro que sería en algún deporte. El surf, el tae kwon-do o el fútbol australiano. Y eso que tenía suficientes hermanos y hermanas para competir. Concretamente 8 más. Los De Koning formaron una familia numerosa cuando Terry, profesor de educación física, trajo tres niños a la relación y la madre, Jackie, profesora de artes escénicas en una escuela primaria, trajo cuatro. Tom, Sam y Zoe (la menor de la prole) fueron fruto del matrimonio conjunto.

Tom De Koning (izq.)  y su hermano Sam De Koning, tras la selección de este último en el draft de 2019

Tom De Koning (izq.) y su hermano Sam De Koning, tras la selección de este último en el draft de 2019

Dylan Burns/Getty

En equipos diferentes

De ascendencia holandesa (su abuelo Martin emigró a Australia), Tom (16/7/1999) es dos años mayor que Sam (26/2/2001) y ambos juegan a fútbol australiano... en equipos diferentes. Y aquí radica todo.

Tom fue seleccionado en el draft de 2017 por Carlton, apodados los Blues, mientras Sam (drafteado en 2019) defiende la camiseta de Geelong FC, los Cats. Su padre ya había jugado en los años 80 para los Western Bulldogs y sabe de primera mano como se las gastan los jugadores en unos estadios que reúnen una media de 40.000 personas. El footy, fútbol australiano o fútbol de reglas australianas, es el segundo deporte más seguido en Australia después del críquet. Por delante hasta del rugby. Los australianos lo sienten como un deporte tan propio que lo siguen con pasión ya que se practica poco fuera de sus fronteras: India, Canadá, Suráfrica y Nueva Zelanda son los países donde tiene más adeptos. Y en Irlanda, que con su ‘fútbol gaélico’ se le asemeja, desde los años 80 exporta jugadores para jugar en la AFL (Australian Football League).

Tom  (camiseta oscura) salta por encima de su hermano Sam (camiseta a rayas) intentando cazar un balón mientras le pone la rodilla a la altura de la cabeza.

Tom (camiseta oscura) salta por encima de su hermano Sam (camiseta a rayas) intentando cazar un balón mientras le pone la rodilla a la altura de la cabeza.

Michael Willson/Getty/AFL Photos

Este deporte, poco conocido en Europa, enfrenta a dos equipos de 18 jugadores en un campo ovalado donde el objetivo es chutar un balón esferoidal (similar al del rugby) entre los palos del área rival. Los jugadores pueden hacer avanzar el balón golpeándolo con la mano, el pie o en carrera. No existe el fuera de juego y un gol vale seis puntos si se mete el balón entre los postes centrales. Si se hace pasar entre un poste central y uno de lateral, vale un punto. Los resultados son desmesurados: en la presente temporada, el partido que clasificó a Geelong contra Port Adelaide para la semifinal terminó 54-138. El jugador que lleva el balón sólo puede ser placado por debajo de los hombros y encima las rodillas por lo que las reglas permiten codazos, golpes, empujones y otras tretas en pos de desestabilizar al contrario al intentar cazar una bola. Aunque el oponente lleve tu propia sangre.

Al finalizar el partido, Tom y Sam se abrazaron y se desearon suerte para el resto de temporada. Lo ocurrido en el campo, en el campo se queda.

Al finalizar el partido, Tom y Sam se abrazaron y se desearon suerte para el resto de temporada. Lo ocurrido en el campo, en el campo se queda.

Michael Willson/Getty/AFL Photos

Dura rivalidad

“El año pasado me enganché un poco con él, así que veremos qué pasa este año”, dijo Tom al preguntarle a principios de curso el pasado marzo por el posible enfrentamiento y añadió que. “Mamá es probablemente la persona más emocionada entre la multitud y papá camina por el pasillo exterior algo nervioso”. Sam mide 2’04 m. y pesa 87 kilos mientras que su hermano mayor Tom mide lo mismo pero pesa 103 kg. Como bien dicen Terry y Jackie, “El mayor alivio es saber que al final de la semana ninguno de los dos está lesionado”.

Tom ya ha dado por terminada la temporada regular 2024 de la AFL (la 128 de su historia) al perder en los playoffs contra los Brisbane Lions. Las semifinales se disputarán el próximo viernes 20 (Sydney Swans-Port Adelaide) y el sábado 21 (Geelong Cats-Brisbane Lions) para conocer los dos equipos que jugarán la final el sábado 28. Esta vez, Tom, como buen hermano, deseará que Sam llegue a la final y levante el título. Y luego se irán a surfear juntos a Torquay como hacen desde que aprendieron a caminar.

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