Periodista

Los suspiros de Guardiola

PANTALLA PLANAS

Cualquier derrota futbolística de Guardiola es acogida con mucho morbo y gran detenimiento visual por parte de los informativos deportivos. El técnico se convierte en parte del espectáculo, observando su conducta y convirtiéndola en parte esencial del relato. En ‘Jugones’, Josep Pedrerol estaba eufórico. Nada más empezar el programa, tardó quince segundos en mostrar la imagen del entrenador del City: “Guardiola cabizbajo tras ser goleado en el Bernabéu”, destacaba. Y mostraba al técnico andando, a cámara lenta y con el gesto serio. El periodista tardó solo un minuto y dos segundos en pronunciar el participio que más satisfacción le da para definir la defensa del equipo inglés: “RETRATADA”. La noticia destacaba que Guardiola le había quitado el mérito al Madrid en rueda de prensa. Recuperaban sus declaraciones amplificando el audio de sus suspiros, repitiendo el instante y haciendo zooms pronunciados sobre su rostro, acentuando los gestos que delatan cierta ansiedad, como tocarse la nariz o la cabeza. Pedrerol incluso se preguntaba qué tal se habría levantado el técnico: “¿Cómo estaba hoy? ¿Esta mañana?” y recuperaban las imágenes de Guardiola saliendo del hotel para subirse al autocar del City. “Sonriendo un poquito”, comentaba Pedrerol con un poco de guasa. Para concluir, un vídeo resumía la lección de Arbeloa a Pep: “Le dio un repaso táctico a Guardiola”, enfatizaba el presentador.

En ‘El desmarque de Cuatro’ se decantaron por la metáfora urinaria, un recurso muy recurrido a la hora de hablar de Guardiola, ya sea por la colonia o por la propiedad de la herramienta. Funciona porque elude tangencialmente a la zona genital, algo muy propio de la testosterona balompédica, pero así les resulta menos burda.

“Arbeloa meó con la suya”, sentenciaba el programa de Manu Carreño. El vídeo explicaba que “Guardiola estaba tan perdido como su equipo” y establecían una comparación con Arbeloa. De nuevo, se enfatizaban los gestos, las expresiones y los zooms de cámara que potenciaban su inquietud e incomodidad. Lo remataron con un aficionado madridista que salía feliz del Bernabéu. Se sobreentendía que le preguntaban por Guardiola, y el hombre, divertido, afirmó: “¡Va a mear de chorrito!”. Esto sí demuestra un buen caudal narrativo. Entre zooms dramáticos, suspiros y tanta metáfora, la noticia parecía una revisión médica.

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