Periodista

Dro: cuestión de espacio

Pocos representantes defienden de manera tan tenaz a sus futbolistas como lo hace Iván De la Peña. Para ‘lo pelat’ los intereses deportivos prevalecen sobre los económicos a la hora de negociar y este el criterio que se ha impuesto en la inesperada salida de Pedro Fernandez, Dro, uno de los últimos talentos surgidos de la Masia, rumbo al Paris SG. El club francés pagará los seis millones de la cláusula de escape por el jugador gallego, que el Barça pretende aumentar hasta los ocho por los derechos de formación.

La operación ha cogido por sorpresa a la dirección técnica blaugrana, sin apenas tiempo de reacción, para blindar al futbolista a partir de cumplir los dieciocho años el pasado 12 de enero. A partir de esa fecha, el club tuvo conocimiento de la intención de Dro de cambiar de aires aprovechando la ventana que se abría con el mercado de invierno. Algo que sentó muy mal, especialmente a Hansi Flick, que había depositado su confianza en el joven futbolista, al que hizo debutar a inicios de LaLiga como titular contra la Real Sociedad.

Desde entonces, Dro tuvo cuatro apariciones más en el primer equipo, una de ellas en la Champions League. En total acumulaba ciento cincuenta minutos, que parecen insuficientes para un joven ambicioso,, que se miraba en el espejo de Cubarsí y Lamine Yamal, que a su edad ya habían alcanzado el rol de titulares. Las ansias de los jóvenes de hoy en día han aumentado respecto a las que había en tiempos pasados, en los que no se solía abrir la puerta del primer equipo hasta superados los veinte años, como mínimo. Actualmente todo va más rápido y el mediapunta gallego aspiraba a tener más protagonismo. El problema es que en las posiciones que puede actuar en el medio del campo en el Barça hay mucha competencia. En ellas aparecen Pedri, De Jong, Casadó, Bernal, Fermín, Olmo y Gavi, figuras consagradas a las que resulta muy difícil desbancar y hay que armarse de paciencia para encontrar un día tu propio espacio entre tanta figura.

La gran decepción para Dro llegó en la Copa del Rey, donde esperaba tener mayor presencia y sin embargo se quedó sin jugar un solo minuto en el partido inaugural en el campo del Guadalajara. Todo un mazazo difícil de superar y que alertó a clubs competidores del Barça, que vieron cómo se producía una brecha por la que se podía quitarle a los blaugrana uno de los talentos de su productiva cantera, que llega un momento que el primer equipo ya no puede llegar a coger. La marcha de Dro no es una cuestión económica sino un exceso de impaciencia que el club no puede satisfacer. Pero no hay que olvidar que fuera del Camp Nou hace mucho frío, especialmente para unos canteranos acostumbrados al ecosistema de un estilo de juego propio que los protege, pero que los pone al descubierto cuando no juegan bajo su tutela.

Dro, que tengas mucha suerte. y allí a donde vayas déjate aconsejar por Iván, que seguro que no te engañará porque es de los no se vende por una miserable comisión.

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