
El último año de Ayrton Senna
PANTALLA PLANAS
Durante décadas, la historia de Ayrton Senna se ha contado desde los circuitos, la mística que rodea al campeón y la tragedia de su muerte. Ahora, la plataforma HBO Max acaba de estrenar ‘My Ayrton’ (‘Meu Ayrton’), un documental de dos capítulos que se adentra en el último año de vida del piloto a través de una voz que, hasta ahora, se había intentado excluir del relato oficial. Es la de Adriane Galisteu, modelo y pareja de Ayrton Senna en el último tramo de su vida, entre marzo de 1993 y mayo de 1994. Treinta años más tarde, ella subraya nada más empezar: “Esta es mi historia”. El título, con el determinante posesivo, remarca esa necesidad de reapropiarse del relato y de su vínculo con el piloto. La familia de Senna intentó impedirlo incluso durante el funeral. La historia resulta inquietante, sobre todo al verla ahora en las imágenes de archivo. Por supuesto, este documental no tiene nada que ver con el premiado y magnífico documental ‘Senna’ de Asif Kapadia. No pretende parecerse ni desacreditarlo. Es algo mucho más sencillo, que solo desea proteger una parte de la historia que se ha intentado borrar. ‘My Ayrton’ es un ejercicio de memoria personal y de reivindicación femenina en medio de la leyenda del gran mito y de una cultura machista que desconfió de ella.
Adriane Galisteu retoma su libro ‘Mis 405 días con Ayrton Senna’, publicado hace años, y reconstruye su historia frente a la cámara. Su testimonio quizá adolece de un exceso de victimismo que tarda en justificarse. También adopta a veces un tono cursi, acentuado por un lirismo visual algo excesivo. El primer episodio es un retrato personal del piloto y de su historia de amor a través de la mirada de Galisteu y sus más allegados. Hay anécdotas sobre el talante competitivo de Senna y se comprende lo que la modelo aportó a su cotidianeidad. El segundo capítulo, que comienza con el accidente mortal de Senna, es sin duda el más impactante y el que hace aflorar los conflictos entre la familia del piloto y Galisteu. No querían verla ni la consideraban una figura relevante en la vida de Ayrton. Por eso, la modelo habla de las dos batallas que tuvo que librar tras su muerte: una interna y otra externa, para enfrentarse a todo lo que los medios publicaron sobre ella. Pero, más allá de Adriane, el documental deja entrever un retrato del piloto menos heroico y más humano. Y también más vulnerable.