Apoteosis y mejora

Ronald Araujo se disfrazó de delantero centro, tiró de épica para marcar el gol de la victoria en el último suspiro y desatar la euforia en un final apoteósico, cinematográfico, que sirve para recuperar el liderato de la liga. Flick tuvo el acierto de ponerle de rematador. Los buenos entrenadores no hacen lo que pone en el manual del ADN sino lo que requieren los momentos decisivos de cada partido.

Fue un merecido premio a la fe, a la insistencia, a la mentalidad ganadora del equipo azulgrana que, pese a ir de más a menos, no se arrugó y superó la plaga de bajas y el orden defensivo de un buen Girona que nunca le perdió la cara al partido.

El Barça mereció la victoria, generó más por fuera, llegó con bastante facilidad y remató mucho. Pero, como reconoció Flick, el equipo concede demasiado al rival y debe recuperar la “buena dinámica defensiva de la temporada pasada”. Le ganan la espalda con facilidad porque presiona peor, es menos agresivo sin balón, está más alargado y separado entre líneas. Que la victoria no tape la necesidad de mejora. Las bajas están mermando el rendimiento global. Hay que revisar la causa de tantas lesiones y el bajón físico en los últimos partidos contra PSG, Sevilla y Girona.

La poca brillantez de Lamine Yamal empieza a ser preocupante y los fichajes, Rashford y Bardghji, deberían aportar más. La felicidad y la rabiosa celebración de Hansi Flick, un poco más nervioso y crispado de lo habitual, nos representa pero debería conservar el control emocional y evitar el feo gesto del corte de mangas, que le puede costar una sanción evitable.

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