Periodista

El enésimo cambio de chaqueta de Laporta

Alo largo de sus más de once años en la presidencia del FC Barcelona, Joan Laporta se ha visto obligado, por los movimientos de la geopolítica del fútbol internacional a diversos cambios estratégicos. Vaya, que se ha cambiado casi más de chaquetas que las que guarda en el armario ropero su inefable amigo Xavier Sala Martín. El último vaivén presidencial tuvo lugar el pasado miércoles en Roma con la asistencia de Jan, acompañado de su inseparable vicepresidente deportivo Rafa Yuste, a la reunión de constitución de la EFC (European Football Clubs). Al encuentro la delegación blaugrana acudió en la condición de invitada, toda vez que haya expresado ante el presidente de UEFA Aleksander Ceferin en su última visita a BCN con motivo del partido contra el PSG, la voluntad de desmarcarse del proyecto de la Superliga europea que compartía con Florentino Pérez. La verdad es que costaba entender el papel de lacayo que representaba el Barça junto su máximo rival, y a la más mínima oportunidad el mandatario barcelonista ha hecho bien de romper la alianza y expresar su deseo de entrar a formar parte de la EFC, heredera de la desaparecida ECA. A cambio, sin embargo, de ponerse bajo la tutela de Nasser Al-Khelaifi, otro reconocido enemigo del Barça, que figura como el presidente de la flamante nueva alianza de clubs europeos. A partir de ahora liderados por alguien que es la imagen que representan los denominados ‘clubs estado’, de los que el PSG es todo un paradigma.

Si ya cuesta descifrar todo este entramado de alianzas, al mismo tiempo el Barça va de la mano de Tebas en el asunto de jugar el partido contra el Villarreal en Miami el próximo 20 de diciembre. Claro está que los siete millones de euros que se inyectarán en la maltrecha economía blaugrana por llevar la mejor liga del mundo a los EE.UU. y olvidarse de lo que hizo el ínclito presidente de la LaLiga: facilitarle al Athletic información privilegiada del estado de las cuentas de la entidad barcelonista para desbaratar el fichaje de Nico Williams.

Pero ya desde sus inicios de su carrera presidencial, en el 2003, Jan no dudó en romper la disciplina de voto que impuso Florentino entre los clubs de Primera para apoyar en las elecciones a la Federación la candidatura de Gerardo González. ex secretario general, convertido en opositor en la urnas de Ángel Villar. Este giro argumental de 180 grados llevado a cabo por Laporta. acabó evitando, gracias a una amnistía por la reelección presidencial, el cierre del Camp Nou como consecuencia por la sanción impuesta por el masivo lanzamiento de objetos, (incluida la cabeza de un cochinillo), que hubo en el segundo partido de retorno de Figo al estadio barcelonista vestido de blanco. Fue el primer gol de despacho del Barça. que daría pie a que en Madrid hablasen del “Villarato”.

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