Director de Mundo Deportivo

Barça-dependencia

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El mundo del fútbol entroniza a los héroes. Normalmente a los goleadores. La Champions es de Salah, Palmer, Kane, Mbappé, Griezmann o Lewandowski pero también de Nuno Mendes o Hakimi, los dos laterales eléctricos del PSG que le han regalado a Luis Enrique dos bandas impresionantes. Los equipos dependen de las grandes estrellas para el espectáculo, pero Hansi Flick quiere el triunfo del grupo por encima de los cracks.

Lamine no estará en el debut de Champions blaugrana frente al Newcastle. Es una baja muy sensible en un Barça que, sin embargo, viene de golear al Valencia sin el mágico delantero. La temporada pasada llegó a hablarse de Lamine-dependencia, pero Flick quiere un Barça-dependencia. El técnico alemán sabe perfectamente que once siempre son mejores que uno y que la clave del éxito está en las virtudes colectivas más que en las individuales. Marcos Llorente dejó al Liverpool con la boca abierta en Anfield cuando empató para el Atlético de Madrid antes del decisivo gol-milagro de Van Dijk y el Bayern de Kompany se impuso al Chelsea en Múnich, situando a la Premier más lejos de la icónica posición teórica en la que siempre se le coloca. La final del año pasado no fue un duelo de estrellas, sino de equipos. Ninguno de los dos finalistas venía de las más grandes Ligas europeas: el PSG, campeón de Francia y el Inter en Italia (ahí podía haber estado el Barça) pero sí que ambos destilaban el tono de juego solidario, colectivo, vertical y potente, con altos niveles de intensidad. Todos dependen de todos. Esa es la mejor fórmula para un Flick que sabe manejarse con los jóvenes y los veteranos y que ya ha advertido que el partido frente al Newcastle no va a ser fácil. Volverá a buscar que el equipo esté por encima de todo: Barça-dependencia.

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