Otra seria amenaza

El Barça se halla en una encrucijada inédita en su historia. Por un lado, es uno de los clubs más valorados del mundo. Por otro, vive una situación de pobreza supina, porque no puede fichar ni inscribir a todos sus jugadores. Ahora, el club está acercándose a una situación límite, según sea el resultado de la auditoría. El maremágnum que ha supuesto emprender el Espai Barça está condicionando todo, porque ha hipotecado la economía al abordarse tan magna obra de forma poco meditada y arriesgada. El proyecto por etapas de los japoneses Nikken Sekkei mantenía operativo el Camp Nou durante la duración de las obras y no contemplaba Montjuïc. Laporta lo despreció sin pensar en las consecuencias, que apuntan ya a más de 200 millones de pérdidas y otros daños colaterales no menos importantes, como es no saber dónde disputar el partido de Liga de la cuarta jornada.

Pero hay una cuestión mucho más grave. Si, según el auditor Crowe Global, los 100 millones de los 475 asientos Vip no deben activarse íntegramente en el balance, se cerrará el ejercicio con pérdidas otra vez y el patrimonio neto negativo aumentará, en lugar de bajar, por segundo año consecutivo. Como se recoge en la última auditoría (ver pág. 8), la directiva se comprometió a evitar tal circunstancia, porque, caso contrario, las consecuencias ante la UEFA serían muy serias: no solo aplicaría los 45 millones restantes de la multa de 60 que le impuso por las irregularidades de hace un año, sino que pueden incluso llegar a sanciones deportivas que no serían suaves precisamente. Esta es, y no solo los vaivenes del Camp Nou, otra seria amenaza para el Barça por los despropósitos de una gestión temeraria.

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