
Este Barça nos hace creer ante cualquier adversidad
CORRER ES DE COBARDES
Hay que reconocerle a Flick que, en un año en el Barça, ha conseguido con sus futbolistas algo muy difícil de lograr: creer en el equipo en cualquier circunstancia, por adversa que sea. Ser culé de cuna no nos puede hacer olvidar que a veces, históricamente, se ha empleado más tiempo y energías en buscar excusas que en buscar soluciones. “¿Qué diremos si perdemos?” no ha sido un latiguillo tan raro en ciertas épocas. Quizás sea por su mentalidad alemana y por la propia fe de esta hornada de futbolistas que han salido de La Masia o que, como Pedri, lo parecen, que no encontré la noche del sábado prácticamente a ningún barcelonista que al descanso del partido ante el Levante, con 2-0 en contra, no se creyera de verdad que se iba a remontar, como así fue.
“Vamos perdiendo 2-0 pero ganaremos”. Fue una frase muy generalizada. Incluso diría que los que no nos quieren mucho también lo estaban pensando. Y eso es una enorme virtud en un equipo que, una temporada más, peleará por los títulos con todas las de la ley. Vistosidad, ganas de marcar goles, valentía... hay muchas cualidades para destacar en este Barça actual, pero entre todas ellas diría que es el equipo del mundo que, perdiendo por dos goles de diferencia, más cree en darle un vuelco al marcador. Ya pueden quedar 45 minutos, como el otro día, 20 ó 15, como pasó ya la temporada anterior en varios partidos, pero tanto los nuestros como los de enfrente se creen o se temen, según del bando en el que estén, que el Barça puede perfectamente enderezar cualquier partido que se le haya torcido. A moral de victoria no he visto muchos equipos tan capaces como este Barça.
Este equipo tiene un aire más de ir a tumba abierta, como el Dream Team o el de Luis Enrique en 2015, que el que aspiró a controlar más el juego, como ocurrió con Rijkaard, y el que lo logró muchísimas veces, como el de Pep y Tito. Aun asi, por la calidad de los centrocampistas, creo que tiene mayor capacidad para dominar al rival que sus rivales por la Liga. incluido un Madrid que busca más tomar las riendas del partido con Xabi Alonso.
Este arranque de Liga confirma a un Villarreal muy hecho y muy completo que se aprovechó de un Girona irreconocible. Y destapa las dificultades de un Atlético que parece pretender ser más creativo pero al que, con Simeone, le ha ido mejor siempre la apuesta por el compromiso táctico y el despliegue físico.
Confusión arbitral
¿Penalti de Balde?
Vengo de un fútbol al que durante más de un siglo le costaba un mundo cambiar una coma de su reglamento. Por eso, confieso que entiendo cada vez menos qué se va a pitar. Quien me conoce sabe que recibí la entrada del VAR con ganas pero, año a año, he ido perdiendo aquel entusiasmo. Por ejemplo, con el penalti señalado a Balde en el Levante-Barça. Absurdo. Salvo Cubarsí, que defiende habitualmente con los brazos atrás por si acaso y quizás por eso perdió algo de equilibrio en el 1-0, cuesta ver un brazo más pegado al cuepo que el que tuvo Balde, por mucho que la pelota impactara en su mano. Por eso, cada vez que se reúnen los que repiensan el arbitraje ya digo “¡ay, ay, ay!”. Puestos a cambiar alguna norma, que apliquen el tiempo de juego real y se acabarán pérdidas de tiempo y descuentos.