Del 16-7 al 10-0

A falta de cerrar la probable victoria del Barça en la Liga (para lo que faltan solo 2 puntos de 9), se puede certificar el desastre que ha supuesto la temporada para el Real que, según la caverna madrileña, iba a arrasar en el mundo mundial. Lejos de cumplirse, tal optimismo está siendo un martirio para Florentino Pérez, el hombre que maneja un tinglado que hace aguas. Fuera del terreno de juego, su Superliga ha quedado enterrada por el éxito de la nueva Champions. Mientras, el Bernabéu sigue bloqueado para conciertos por culpa del ruido que genera, que es de solución imposible, dicen. Será el eterno rival, el Atlético el beneficiado por la gran pifia y el Metropolitano acogerá los conciertos de Bad Bunny, que supondrán más de 25 millones de ingresos al rival ciudadano. De esta goleada por 10-0 en conciertos, no busquen rastro alguno en los medios capitalinos.

En el terreno de juego, se anunció la llegada de Mbappé como un maná que garantizaba una lluvia de títulos. A la hora de la verdad, el equipo de Ancelotti se ha revelado como una colección de cromos sin sentido futbolístico, que fue eliminado en cuartos de la Champions sin marcar de jugada y que ha cedido la hegemonía doméstica al Barça tras un global de 16-7 en los últimos cuatro encuentros. Tras la final de Copa y el último encuentro de Liga se puede afirmar que ni con sus amenazados y vilipendiados árbitros descaradamente a favor gana ya el Real. Fuera y dentro del terreno de juego es, pues, la imagen de un pato descabezado. Como cortina de humo, se anuncia un nuevo entrenador y más fichajes para completar una legión extranjera que es la imagen del pasotismo.

Cargando siguiente contenido...