
Diversión en Montjuïc
Opinión
1.Diversión en Montjuïc
Para meterse en cuartos de final de la Champions, los dos técnicos entraron al definitivo duelo con los onces esperados. Flick con Araujo al lado de Iñigo y Bruno Lage con Florentino por delante de Otamendi y Silva. Arrancó el partido y el Benfica osó meterse en campo azulgrana. Diez minutos le duró la estrategia y el impulso colectivo a los compañeros de Trubin.
Sabíamos que no iba a especular el conjunto lisboeta, por el resultado de la ida, pero tamaño atrevimiento teniendo el Barça a De Jong y Pedri podría costarle disgustos. El primero, en el minuto once gracias a un grandísimo amago de chut de Lamine, cayeron al césped Dahl y Florentino, y un pase suertudo para alegría final de Raphinha.
El 1-0 del Barça quedó sin peso en el encuentro porque dos minutos después, Otamendi cazó con la cabeza el empate. Sucedió en una estrategia a balón parado tras lograr separarse de Araujo. Ese 1-1 no les sentó bien a los de Szczesny. Enseguida se desató la tormenta azulgrana sobre el área de Trubin
2. Olmo por dentro, Balde por fuera
Observando los movimientos de las líneas rivales y buscando siempre quedar apartado del mediocentro Florentino, Dani Olmo supuso para Pedri, De Jong y el conjunto blaugrana la escapada interna hacia campo visitante.
Olmo realizó un trabajo perfecto tácticamente logrando ‘girar’ el partido que deseaban los de Bruno Lage. Con Lamine Yamal bien abierto en banda derecha y Raphinha realizando labores de extremo izquierdo o delantero vertical (para desmarcarse en el pasillo interno de Tomás Araújo y Antonio Silva), el futbolero que la rompió ayer fue Alejandro Balde.
Los dos descosieron al Benfica, sin desmerecer el trabajo de Koundé, y con el gol de Lamine Yamal –pura delicia regateando y acariciando con el interior de su zurda el envío dirección escuadra– el Barça metió la directa para finiquitar la eliminatoria. Más ritmo, de pelota y físico, menos oposición visitante para ir decantando el billete del lado local.
3. Ladrones y arquitectos
No acertó Lewandowski con el tercero pero sí Raphinha al filo del descanso. El brasileño probó primero pero se le fue por encima del larguero. Volvió a sacar su zurdazo, esta vez raso, y como en Lisboa y en otros partidos, batió limpiamente al meta. El detalle diferencial es que atesora más probabilidades chutando por abajo que por arriba exceptuando las faltas directas. Con la eliminatoria en el saco, el Barça presionó sin dejar al Benfica creer en el milagro.
Más tarde vinieron los cambios para Flick y casi a la vez la entrega de la eliminatoria por parte lusa. Sólo Otamendi ‘rugía’ de rabia pero eso para el Barça era como gritar en el desierto. Y no llegó el 4-1 por centímetros en una acción colectiva que casi redondea el inconmensurable De Jong. El holandés y el tinerfeño robaron tantas pelotas que hubo un momento en que se preguntarían: ¿ por qué robarla si la pelota es nuestra? A cuartos honrando la memoria de Carles Miñarro y el gran esfuerzo que hicieron en Lisboa. Ilusionan