
Rebeldes con causa
El empate a 4 entre Barça y Atlético de Madrid en la ida de las semifinales de la Copa del rey será un partido difícil de olvidar por muchos motivos. Por ejemplo, se vieron dos remontadas, una para cada equipo. Goles en el primer y en el último minuto. Jugadas de estrategia maravillosas. Y minutos excepcionales del Barça de Flick. La primera parte de los azulgranas (excepto los 5 primeros minutos) fue orgásmica. Se palpaba una energía brutal en el campo, que se trasladaba a la grada y que emocionaba desde el televisor o desde la radio. Jugaron a un ritmo, a una intensidad, a una velocidad y con una precisión imposible de igualar para el rival. Un atropello en toda regla.
Fue un festival de luz y color de unos adolescentes sin miedo a nada, que se rebelaron contra todo y contra todos. De unos maravillosos inconscientes que solo pretenden pasárselo bien con el balón y marcar un gol más que el rival. El resto les da absolutamente igual. Una actuación de Lamine Yamal, Cubarsí, Balde, Pedri y compañía que me ha hecho rememorar la mítica película de los años 50 Rebelde sin causa con un jovencísimo James Dean. Un filme que buscaba reflexionar sobre las rebeldías comprensibles y aceptables. Como le pasa a este Barça.
Sin saberlo ni buscarlo, los ‘Flick boys’ están transgrediendo porque se salen de lo común y no siguen las reglas establecidas. Se atisba el inicio de un nuevo equipo campeón. Veremos si será esta mismo curso o las que están por venir para esta generación de rebeldes con causa