La incoherencia en el ser humano no conduce a ninguna parte, o a cualquier lugar insensato. Es así, cuando piensas una cosa, haces otra y dices todo lo contrario. Lo mismo sucede en esa metáfora de la vida que es el fútbol. El Real Madrid jugó la primera parte contra el Borussia de Dortmund como tantas veces ha hecho en este casi primer tercio de temporada, haciendo lo que no siente.
En la Champions le ha pasado en los tres partidos, Stuttgart, Lille y Dortmund. Ante los primeros logró el gol de la victoria en el minuto 85, luego marcó el 3-1 y frente a los terceros remontó un inquietante 0-2 en la segunda parte apelando a aquello que más rédito le da, que, desde luego, no es verlas venir y dejar que la vida pase sin mayores obligaciones.
Por razones que sólo Ancelotti podría explicar el Madrid ha decidido jugar en su campo y esperar oportunidades a la contra. Finalizando la primera parte el Borussia tenía más posesión de balón y jugando en el Bernabéu. Nadie puede negar que los blancos tienen grandes jugadores, pero al equipo le está faltando alma, juegan a lo que no saben, y su incoherencia los lleva a situaciones límite y muy peligrosas en casi todos los partidos.
Ahora les llega el clásico en Madrid frente a un Barcelona al que Hansi Flick le ha dado una impronta muy reconocible. No es la primera, ni será la última, que los dos grandes se cruzan en momentos desiguales. En todo caso, será una bonita prueba para comprobar quién es más fiel a sí mismo, que a fin de cuentas es lo que importa. Cuestión de coherencia, haz lo que sientes y no habrá reproches.