Una historia llena de escándalos

Una historia llena de escándalos

Por desgracia siguen las bombas entre rusos y ucranianos. Nosotros también tenemos la nuestra, de bomba quiero decir, con el tema del hasta presidente de la federación. Tantas ganas de ganar el Mundial y resulta que la victoria lleva a la tumba deportiva al presidente y adláteres. 

Pensando en todo esto recuerdo el Mundial del 78 en Argentina, presidido por un almirante, Lacoste, y con un frente en la cancha de River Plate, encabezado por Videla y otros generales que en primera fila daban miedo solo de verles y que alternaban los partidos de fútbol con la desaparición de compatriotas. Y ganaron. Y no pasó nada. También recuerdo que en el Mundial del 86 estaba designada Colombia y por problemas evidentes de todo tipo en aquel país resignaron la celebración. Se hizo una convocatoria para nueva designación y hasta el propio Kissinger fue hasta Suecia para que fuese designado Estados Unidos. Por arte de ‘magia’ se le concedió a México, que hacía pocos años ya había celebrado un Mundial anterior. Luego se supo que Havelange, presidente de FIFA, estaba asociado con el Grupo Azcárraga de la televisión mexicana. No os quiero contar el affaire Blatter, con años al mando de la FIFA, que terminó sus mandatos dictatoriales con varios compañeros de directiva en la cárcel. 

Ahora pienso en el que fue presidente de la Confederación Brasileña, Teixeira, que no puede salir de Brasil porque caería sobre él una pesada losa. Se me ocurre también aquella noticia de Platini, el fabuloso jugador francés y presidente de UEFA en una época, que de golpe recibe dos millones de dólares de la FIFA y cuando se descubre no se acuerda de porqué concepto Blatter le soltó tal cantidad de pasta. Y hablando de dinero recuerdo el reparto que hubo a figuras importantes del mundo del fútbol para que apoyasen en su momento la candidatura de Qatar para el Mundial que se celebró no hace mucho. Y que han llevado a algún diputado europeo actualmente a la cárcel por recibir dineros indebidos.

Y seguramente se me escapan otros trapicheos que mueven el mundo del fútbol y que quedan recubiertas por la relevancia de otras sucesivas. El que era presidente en activo de la Federación debía estar muy fastidiado cuando Japón le encajó cuatro goles España. ¿Quién le iba a decir que si perdían el siguiente partido no habrían sido campeonas del mundo pero el ‘amigo’ de Motril seguiría siendo amo y señor del fútbol español? El fútbol renace de sus propios errores y trinques continuos porque la fuerza de la pelota en acción es incontrolable y se lleva por delante a algunos pero siempre deja a otros que mueven los hilos discretamente.

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