Con el anuncio de Cesc Fábregas de colgar las botas, ya no queda en activo ninguno de los 22 titulares de la final de la Champions 2006. Ese Barça 2-Arsenal 1 en París significó la segunda Copa de Europa para el Barça. La primera de Laporta. La segunda la conquistó con Guardiola y ahora quiere la tercera con Xavi. La plantilla que ayer se puso en marcha no es la favorita, en las casas de apuestas, para levantarla. Pero el entrenador dijo, la pasada semana, que el objetivo no debe ser llegar a octavos sino intentar ganar la Champions. Después, alcanza o no alcanza.
En los últimos años ha sido una cuestión futbolística y física, ante el ritmo endiablado de los rivales de altura. El pasado curso, sin embargo, el Barça ya compitió bien en Múnich y en los dos encuentros ante el Inter, finalista de la competición. Mirando el equipo que sacó Rijkaard en París y el que, a falta de refuerzos, tendrá Xavi ahora, no parece que estemos tan lejos.
¿Hay mucha diferencia entre el mejor Valdés y el mejor Ter Stegen? ¿Entre Oleguer y Koundé, a quién escogería como lateral? ¿Y entre Van Bronckhorst y Balde? ¿Araujo es el nuevo Puyol? ¿Márquez era mucho más fiable que Christensen?
En un medio campo con Edmilson, Van Bommel y Deco, prefiero a De Jong, Pedri y Gündogan, aunque Xavi no vea a ninguno de ellos como mediocentro ideal. Delante, estaban Giuly, Eto’o y Ronaldinho. Tremendo, pero Dembélé, Lewandowski y Ansu (o Raphinha o Abde) tienen talento para asustar a cualquier defensa europea que se precie. Por cierto, en París Andrés Iniesta entró en el descanso y marcó la diferencia. Él sí sigue activo, a los 39, un crack.