Vinicius, el rey del cinismo

Vinicius, el rey del cinismo

Uno no sabe qué es peor: que Vinicius solicitara aplazar su declaración (por videoconferencia, no presencial) por los insultos racistas recibidos en Mestalla o que la justicia española le haya dado el visto bueno a su petición, aplazándola (se supone) a cuando el brasileño le venga bien. Ahora resulta que aquellos deleznables insultos y gestos que algunos imbéciles le dedicaron en València tienen mucha menos importancia que las vacaciones de supermillonario que se está pegando el crack en Miami

Cuando hace unas semanas el mundo se paró exigiendo cuentas y condenas firmes a una España tildada de racista por el jugador y hasta por el Gobierno de su Brasil natal. Cuando hasta la FIFA lo puso al frente de un Comité para luchar contra el racismo que, a la vista de la actitud del jugador, igual no llega a reunirse nunca.

En este mundo de la impostura en la que vivimos, en el que Brasil y España se apresuraron a organizar un amistoso contra el racismo para contentar a Vini y darle el cariño que dice faltarle cuando se viste de corto, el madridista es el rey. Y todos, o casi, le bailan el agua. 

Al racismo y a la intolerancia hay que atacarlos de raíz. Y sin tregua ni blanqueamientos. Si lo dejamos para 'cuando vuelva de vacaciones' entramos en el terreno de la hipocresía. De aquella actitud que tanto criticó el propio Vini, cuando dijo que aquí en España mucho blablabla conta el racismo pero pocos hechos. Exactamente lo que ha hecho ahora. Qué gran ocasión ha perdido para ser ejemplar. Una más.

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