El tipo de partido que deseaba Marruecos cambió a los cinco minutos. Un balón interno para el desmarque de Griezmann (ayer más cerca de Giroud y Dembélé que de Tchouaméni y Fofana) y Theo Hernández remachaba faena con un salto acrobático y zurdazo perfecto. Bono y sus tres centrales, incrédulos.
Al poco tiempo del 1-0, Regragui perdió a su capitán Saïss (al césped Amallah) y pasó a línea de cuatro defensas pero reforzando el medio campo con el nuevo participante. Amrabat y Ounahi cogieron la pelota y el conjunto marroquí empezó a jugar.
De dentro hacia fuera, banda Achraf/Ziyech, pero sin poder conectar con En-Nesyri. Francia defendía compacta y no perdía duelos en el uno contra uno. Sólo Ounahi puso en modo salvador a Lloris con un derechazo interno limpio pero con respuesta perfecta. El primer acto se fue a vestuarios con Marruecos asumiendo atacar y Francia contragolpear. A la espera de ver a Mbappé o Dembélé.
En la reanudación, más ritmo de balón por parte del conjunto de Amrabat y los jugadores de Deschamps, metidos en campo propio. Con Mazraoui fuera y el lateral zurdo Attiat-Allah, dentro. Resistieron la embestida Koundé, Varane, Konaté y Theo ayudados por sus centrocampistas/delanteros más la ayuda del omnipresente Antoine Griezmann. No contestaba Francia y Giroud (Marcus Thuram), al banquillo.
En el último cuarto, con Mbappé de 9 y más cambios ofensivos para Regragui, el golpe final: balón en área para Kylian, dos amagos, remate y rechace esquinado cazado por el recién entrado, Kolo Muani. Levantar un 2-0 a Francia, misión imposible para Marruecos pese al orgullo mostrado y el jugadón de Abde. Final esperada.