La Real Sociedad ruge en San Mamés en el derbi vasco ante un débil Athletic
COPA DEL REY MAPFRE
Turrientes brinda el triunfo a los de Matarazzo, que merecieron más y reclamaron un penalti por manos de Laporte
El Athletic empezó con energía pero duró poco, fue mareado y ni los cuatro cambios de golpe de Valverde en la segunda mitad surtieron efecto
Athletic Club

Final
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1
Real Sociedad

Copa del Rey - Semifinales ida - 11/02/2026 21:00 CET


- Pablo Planas
Redactor Jefe
Mucho más que un triunfo fue lo que logró una Real Sociedad que rugió en plena sabana, con leones hasta la bandera en San Mamés, y se llevó una ventaja fundamental para Donosti, donde viajará en un mes el Athletic ha intentar darle la vuelta a las semifinales de la Copa del Rey Mapfre (0-1). Turrientes fue el autor del tanto que dio el triunfo a los 'txuri urdin', que merecieron incluso más y mostraron un nivel muy superior en nada menos que un derbi vasco con tensión máxima, en la que tuvieron en contra un ambientazo espectacular digno de la magnitud del duelo.
Resuelta la duda con Nico Williams, que no llegó a tiempo para salir de la partida, se quedó en el banquillo junto a Galarreta, otro de los habituales. Y entre los titulares Monreal, que disputó su segundo partido como león tras debutar el pasado fin de semana ante Mestalla, ahora ante una prueba mucho mayor. También Matarazzo movió a su equipo y decidió darle de nuevo confianza a Caleta-Car, algo discutido por sus errores y con el temor de repetir en un partido en el que no se podían permitir, además de dejar a Brais en el banquillo, asunto que no se esperaba, pero que funcionó.

Como no podía ser de otro modo, tras el subidón por el recibimiento a las afueras de la Catedral por parte de la afición, el Athletic salió con todo a sorprender a la Real Sociedad, impulsado también por los dos triunfos consecutivos previos al duelo. Una declaración de intenciones tan clara como breve, pues pese a querer robar alto y domar el balón, al cuarto de hora de partido quedó totalmente disipada cuando Matarazzo entendió que lo suyo era poner a Gorrotxategi entre centrales y salir en superioridad. Fue el fin de la propuesta, pues lo que sucedió fue lo opuesto, que empezó a sufrir el cuadro de Valverde, especialmente por su costado derecho. Guedes y Oyarzabal, en un dueto perfecto, desmontaron a su rival una y otra vez. El capitán descargando los balones verticales y con Turrientes de menos a más, el daño era constante. Tanto, que si no llegó pronto el tanto 'txuri urdin' fue porque Padilla estuvo bravo bajo palos. Especialmente en un mano a mano que le sacó a Pablo Marín, que también la tuvo en el derbi liguero.

Por parte del Athletic, sobrevivir. Nada más. Intentar ligar algún robo y correr al contragolpe, pero la falta de efectivos y la poca fe en la transición lo hacía imposible. Un cabezazo peligroso y aislado de Guruzeta con el que se hizo Remiro y nada más. Bueno, fortuna. Porque antes del descanso, en la enésima llegada de la Real, se reclamó un penalti claro. Remató Caleta-Car el saque de esquina y la pelota pegó en las manos despegadas de Laporte, pero incomprensiblemente el árbitro José Sánchez no lo consideró punible y, tras consulta, el VAR tampoco lo mandó al monitor.
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La conclusión al descanso era que la Real podía haber desaprovechado su gran momento dentro del partido, pero que sabía que línea seguir ante un Athletic con serios problemas con y sin balón. Y por mucho que debió corregir Valverde en el vestuario, la situación fue incluso a peor cuando al primer minuto del segundo tiempo Padilla sacó el gol a Oyarzabal y, en el rechace, Marín tiró al palo, aunque no hubiera valido por fuera de juego.

Hacía aguas el cuadro león, con Jauregizar ahogado tapando huecos y Rego Mora y Unai Gómez totalmente superados por la inteligencia en al distribución de Gorrotxategi.
Era incluso más superior si cabe la Real, consciente de que el paso de minutos jugaba en su contra y, de golpear, era mejor hacerlo cuanto antes mientras en la banda se preparaban cuatro cambios de una tacada en el Athletic. Valverde dio entrada a Nico Williams, Selton, Nico Serrano y Ruiz de Galarreta antes de la hora de partido, buscando una respuesta que fue inexistente. Guedes seguía destrozando por banda a Lekue en su sincronía con Oyarzabal y Turrientes. Era el portugués un puñal constante, buscó el gol con un tiro al palo largo y finalmente ayudó a derribar el muro de Padilla, aunque como asistente. Corrió al espacio, Marín le puso un brillante pase y la quiso picar sobre Padilla, que lo arrolló en un claro penalti pero José Sánchez dio acertadamente la ventaja y Turrientes, a portería vacía, silenció San Mamés por primera vez en todo el partido (62').
El precedente cercano del derbi liguero sirvió como lección aprendida para la Real Sociedad, que lejos de cerrar filas, decidió seguir dominando el balón para sufrir lo mínimo. Alguna iba a tener el Athletic, que se vino arriba más por fe que por fútbol y alentado por los suyos rozó el tanto con un cabezazo de Nico Williams, pero en una ocasión aislada. Mostraron resiliencia durante diez minutos los de Matarazzo, que acabaron desgastando mentalmente a su rival hasta recuperar de nuevo el control y acabar salvando la victoria con posesiones largas, de desgaste y hasta buscando el segundo. Todo buenas noticias, menos porque en el descuento Guedes tuvo que ser sustituido por problemas físicos. Tenerlo en la vuelta en Anoeta será clave, pero de momento lo importante para los donostiarras es que sacaron oro de San Mamés.


