La decepción es Bélgica

La decepción es Bélgica

Alemania jugó buen fútbol en este Mundial pero la echaron cinco minutos de Japón, como podían haber eliminado a España. Lleva dos mundiales sin pasar de la fase grupos y es muy preocupante para una selección campeona del mundo, pero la decepción de este inicio es Bélgica. El equipo de Bob Martínez no ha sido capaz de pasar, aunque el grupo que le tocó no era ni mucho menos de la muerte. Solo ganó a Canadá por 1-0, perdió contra Marruecos y empató frente a Croacia. Pero es que en la columna vertebral de Bélgica están Courtois, uno de los mejores porteros del mundo; De Bruyne, uno de los medios más potentes del fútbol actual y Lukaku, que llegó lesionado. Bélgica ha sufrido el síndrome de un grupo triunfador en el que el técnico no ha podido hacer el cambio de generación.

Uruguay, de alguna forma, también ha sufrido lo mismo, con un equipo con delanteros de peso como Cavani, Suárez y Darwin Núñez, ninguno de los cuales ha logrado ni un solo gol en Qatar. En Uruguay han criticado que el seleccionador Diego Alonso no ha sido capaz de sacar lo mejor de Valverde como hace Ancelotti en el Madrid. La presencia de Australia, en lugar de Dinamarca, más que una sorpresa ha sido un homenaje a un fútbol natural y desacomplejado frente al sistemático juego de los daneses. Hubiera sido más justo que clasificara México en lugar de Polonia, pero todavía el fútbol ultra defensivo da, de cuando en cuando, resultados.

Japón y Corea han sido las grandes sorpresas de esta fase. El técnico de Japón, Hajime Moriyasu, ha sido de los que más ha intervenido en la victoria de su equipo con estrategias y cambios clave. Lo explicó Take Kubo. Los japoneses jugaron a aguantar la primera parte y a sorprender en la segunda. En pocos minutos forzaron tanto a Alemania como a España para acabar siendo primeros de grupo. También Corea ha sorprendido en un fútbol cada vez más igualado.

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